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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Coyote se anota una victoria: Will Forte lo acompaña en una historia de justicia, caídas y pura insistencia

La nueva película de los Looney Tunes combina animación con actores reales, supera los noventa minutos y le da alCoyote un papel central junto al intérprete de Fuerte y Masa, en una trama que huele a cine de juicios y a su clásico humor físico.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 24 d
El Coyote se anota una victoria: Will Forte lo acompaña en una historia de justicia, caídas y pura insistencia

Hay una imagen que se me viene a la cabeza apenas arranca esta película y que, creo, resume bastante bien lo que vamos a encontrar en la sala: la llanura del desierto, el sol pegando de lleno, el Coyote parado en el filo de un acantilado con una mecha en la mano y esa mirada de siempre, mitad concentración, mitad resignación anticipada. Esa postal, multiplicada por diez, por veinte, por noventa minutos largos, es básicamente el corazón de Coyote vs. Acme, el nuevo largo animado de los Looney Tunes que mezcla dibujos con actores reales y que tiene a Will Forte como partenaire humano del viejo personaje de Chuck Jones.

Porque sí, el Coyote ya estuvo mil veces en la pantalla chica persiguiendo al Correcaminos, armando catapultas, vendiendo cajas con dinamita marcada como "dinamita" y cayendo al precipicio con la misma sonrisa de circunstancias. Lo vimos en corto tras corto durante décadas, con el mismo libreto: un plan ingenioso, una ejecución desastrosa, un final con forma de nubecita de polvo. Lo que hace acá la película es tomar esa fórmula de pocos minutos, estirarla hasta superar los noventa minutos y agregarle algo que el corto clásico nunca tuvo: una historia con principio, nudo y un deseo de justicia concreto.

El Coyote abandona el precipicio y se mete en un juicio

El cambio de escenario es de los más jugosos. El Coyote deja atrás, al menos en parte, la rutina del acantilado y se planta como demandante en una historia que toma prestados varios recursos del cine de juicios. Ahí es donde entra Forte, claro, porque la película necesita un personaje humano con quien el dibujo pueda chocar, discutir y, sobre todo, construir un vínculo. El resultado es un cruce un poco desparejo en lo visual y muy parejo en lo emocional: uno habla, el otro gruñe; uno presenta pruebas, el otro presenta una roca atada a un palo.

  • Duración: supera los noventa minutos, algo inédito para un personaje acostumbrado a los cortos de pocos minutos.
  • Formato: combina animación tradicional de los Looney Tunes con actores reales, como ya habían hecho Space Jam con Michael Jordan y Looney Tunes: De nuevo en acción.
  • Género: incorpora el cine de juicios y una búsqueda de justicia como motor narrativo.
  • Protagonistas: el Coyote y un personaje humano interpretado por Will Forte comparten el centro del relato.
  • Temas clave: los intentos fallidos, la insistencia y los conflictos que acercan a dos personajes que, en principio, funcionan con reglas muy distintas.

Cuando el corto se hace largo, la insistencia se convierte en tema

Lo más interesante de Coyote vs. Acme es que se anima a leer en serio una dinámica que en los cortos era puro gag. La insistencia del Coyote, que en los dibujitos de Jones era apenas el motor de la próxima trampa, acá se carga de significado: insiste porque quiere que alguien le reconozca un derecho, insiste porque el otro no se lo da, insiste porque, en el fondo, es lo único que sabe hacer. Esa perseverancia es la que termina de soldar al Coyote con el personaje de Forte, que también pelea una causa propia en el lado humano del mundo. Los dos comparten una terquedad parecida, aunque por motivos muy distintos.

“El Coyote vuelve a caer, vuelve a mirar al cielo y vuelve a empezar.”Frases del propio universo de la película, tal como se escuchan en la trama

Esa decisión de estirar el corto hasta hacerlo largo también le permite a la película recuperar la parte más física del personaje. Vuelven las caídas, las piedras en la cabeza, los planes que explotan antes de tiempo, las leyes de la física tomadas con bastante flexibilidad. Y todo eso se cruza con el tono más serio del juicio, lo que genera un contraste que, me animo a decir, funciona: el Coyote sigue siendo gracioso cuando se golpea, pero ahora también es querible cuando sigue de pie.

Si me preguntan a mí, que crecí viendo estos cortos en la tele de la cocina un domingo a la tarde, lo mejor que tiene esta película es que no reniega de dónde viene. No intenta convertir al Coyote en algo que no es ni le agrega una modernización forzada. Le toma el pelo al formato del juicio, le toma el pelo al cine de Hollywood y se apoya en el único motor que el personaje conoce: volver a empezar.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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