Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Teeto, el plataformas neozelandés que vuelve a los 64 bits con una masa azul que come lo que toca

Eat Pant Games presentó un juego de plataformas en 3D que recupera el espíritu de los años 90 con una mecánica de absorción que muta al personaje según el entorno.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 38 d
Teeto, el plataformas neozelandés que vuelve a los 64 bits con una masa azul que come lo que toca

Imaginate una sala silenciosa, apenas el zumbido de una consola enchufada y, en la pantalla, una masa azul que no tiene cara ni nombre hasta que el juego mismo se lo da: Teeto. Esa primera imagen, casi hogareña, es la postal que elige Eat Pant Games para presentar su propuesta, un plataformas en tercera dimensión que no necesita gritar para llamar la atención. Le alcanza con recordarnos cómo se sentía tener un Nintendo 64 enchufado al televisor y una tarde entera por delante.

El estudio, con base en Nueva Zelanda, viene de trabajos previos en el género y ahora vuelve a la carga con un título que tiene una idea central muy clara: absorber para mutar. Teeto puede comerse rocas, fuego y otros elementos del escenario, y cada cosa que ingiere cambia sus propiedades y le desbloquea habilidades nuevas. No se trata de saltar por saltar, sino de mirar alrededor, pensar qué conviene absorber y dejar que el propio entorno le vaya dando forma al personaje.

Veinticuatro niveles para explorar sin apuro

La historia es sencilla y funciona como un marco amable: Teeto y su compañera Nory, una coneja, tienen que atravesar cuatro actos y veinticuatro niveles para enfrentar una corrupción de sombras. Lo importante no es el argumento, sino cómo está diseñado cada escenario. Los coleccionables y las criaturas para rescatar están escondidos en los rincones, y el juego premia al jugador que se detiene a revisar cada recoveco en lugar de correr hacia la salida. La exploración pausada es casi una declaración de principios.

  • Absorción de elementos: rocas, fuego y otros objetos del entorno modifican al personaje y desbloquean nuevas habilidades.
  • Movimiento clásico de plataformas: dobles saltos y planeos para navegar los desafíos con precisión.
  • Cooperativo local con pantalla dividida: los niveles, los rompecabezas y los coleccionables funcionan igual de bien en compañía.
  • Jefes que usan la misma mecánica: la absorción también aparece en los combates contra jefes, lo que le da coherencia al sistema.
  • Curva de dificultad amable: accesible para jugadores nuevos, aunque puede quedarse corta para quienes buscan un reto exigente.

El cooperativo local con pantalla dividida es, en parte, un guiño directo a esa tradición de sentarse en el sillón con un amigo y pasarse el mando sin que la experiencia se resienta. Acá no hay atajos ni multiplayer online: el convite es físico, de living y de risas compartidas, y los rompecabezas ambientales están pensados para resolverse de a dos.

Hay algo entrañable en un juego que decide deliberadamente no ser difícil. Eat Pant Games parece haber asumido que el género puede dar pelea con exploración y descubrimiento, y eso se nota en cada nivel: los pasillos invitan a detenerse, las criaturas escondidas esperan pacientes y la mecánica de mutación obliga a leer el escenario antes que a reaccionar rápido. El riesgo es que, para quienes vienen con años de plataformas en el cuerpo, la propuesta se sienta como un paseo. Pero también puede ser exactamente eso lo que la vuelve atractiva: un descanso amable en un género que suele pedir reflejos de cirujano.

Teeto no pretende reinventar la rueda ni ganar el premio al juego más desafiante del año. Su mérito está en otro lado, en esa voluntad de recuperar una forma de jugar que muchos extrañamos: la de sentarse frente al televisor, observar, absorber todo lo que se pueda y avanzar sin reloj en contra. Después de pasar un rato con él, confieso que volví a sentir algo que creía perdido, esa mezcla de curiosidad tranquila y complicidad hogareña que solo daban ciertos cartuchos de los años 90. Y eso, para mí, ya es mucho.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

Te puede interesar