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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Pedalear entre lagos: cómo armar la Ruta de los Siete Lagos en bici sin volverse loco

Son 110 kilómetros que separan Villa La Angostura de San Martín de los Andes, en plena cordillera neuquina. Te cuento cuánto sale, qué opciones hay y qué necesita tu cuerpo para bancar el trazado.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 41 d
Pedalear entre lagos: cómo armar la Ruta de los Siete Lagos en bici sin volverse loco

Te imaginarás pedaleando con el lago a la izquierda y el bosque de coihues pasando a tu derecha. Eso es, más o menos, lo que sentís cuando te animás a la Ruta de los Siete Lagos en bicicleta. Son unos 110 kilómetros que unen Villa La Angostura con San Martín de los Andes, atravesando los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi. En el camino te cruzan el Lácar, el Machónico, el Falkner, el Villarino, el Escondido, el Correntoso y el Espejo, con miradores, cascadas y valles que invitan a frenar cada dos por tres.

Dos maneras de hacerla

La vía autónoma es la más elegida por quienes buscan manejarse solos. Alquilás una bici con un trailer chiquito donde van casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo. Retirás en San Martín de los Andes y devolvés en Villa La Angostura. El recorrido clásico se hace en tres días y dos noches, y los campings del camino están marcados en un mapa que te entrega la empresa de alquiler.

La otra opción es el tour organizado, que arranca en Bariloche y suma el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el Bosque de los Arrayantes antes de meterse con los Siete Lagos propiamente dichos. Dura cinco días, los grupos suelen ser de entre 30 y 40 personas y cuentan con guías, mecánicos y vehículo de apoyo. Las bicicletas eléctricas son un golazo para los que cumplen más de 50 y quieren ahorrarse los repechos. También hay operadores que salen desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes con itinerarios de dos, tres o cuatro días, con logística previa y posterior incluida.

Cuánto sale y cómo llegar

Como precio de referencia, los tours organizados con guía y alojamiento en hotel arrancan en valores más altos que la modalidad autónoma, que resulta más económica si te bancás acampar. Para llegar, lo más cómodo desde Buenos Aires es tomar un vuelo a Bariloche o a San Martín de los Andes y desde ahí moverse en remis o combi hasta el punto de inicio del recorrido. En auto, son unos 1.600 kilómetros por la Ruta 40, un viaje largo pero con paisajes que ya empiezan a anticipar la aventura.

  • La bici tradicional es la opción más terrenal: pesa menos, se repara en cualquier pueblo y te obliga a entrenar de verdad antes de partir.
  • La bicicleta eléctrica es excelente si tenés más de 50 años o si vivís en una zona llana y querés dosificar el esfuerzo.
  • La modalidad autónoma es ideal para gente con experiencia en cicloturismo y que disfruta resolver sola la logística.
  • El tour con guía suma contención, vehículo de apoyo y la posibilidad de sentarse tranquilo a escuchar la naturaleza.
  • Los itinerarios cortos de dos o tres días sirven para una primera aproximación, sin la exigencia del esquema completo de cinco.

El cuerpo y la cabeza, que también van

Quien ya hizo el tramo coincide en lo mismo: no hace falta ser un ciclista de elite, pero sí llegar con un mínimo de estado físico. El segundo día es el más bravo por la acumulación de kilómetros y los desniveles. Si vivís en una zona llana, como Buenos Aires, lo razonable es arrancar un entrenamiento de cinco o seis meses antes, con foco en fuerza de piernas. No alcanza con pedalear en bicicleta fija: hay que rodar en calle, bancar el viento lateral y amigarse con los cambios. Y un consejo que se repite: comer bien durante el trayecto, con proteínas e hidratos de carbono antes y después de cada jornada, marca la diferencia entre terminar conforme o terminar deshecho.

La mejor ventana

La temporada va de noviembre a abril. Enero, por el caudal de turistas, conviene evitarlo. El momento ideal es fines de noviembre o marzo, cuando los días son largos, la nieve ya no complica la ruta y los alojamientos no están colapsados.

Si te dio ganas, este invierno puede ser una buena excusa para empezar a pedalear en serio en la plaza del barrio. Cuando llegue la primavera, los lagos te estarán esperando.

JQ

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