Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Ensalada de papa bien cremosa: los secretos para que no se desarme y quede lista para lucirse

Hervirlas con piel, cuidar el punto de cocción y dosificar el aderezo son las claves de un clásico argentino que admite variantes con atún, huevo, yogur o vinagreta.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 17 d
Ensalada de papa bien cremosa: los secretos para que no se desarme y quede lista para lucirse

Te imagino parado en la cocina con una olla grande en una hornalla y la duda de siempre: ¿qué hago para que la ensalada de papa no me quede empapada ni se me desarmen los cubos mientras revuelvo? Tranquilo, que la clave no está en un ingrediente secreto sino en respetar algunos pasos sencillos. Para una preparación para unas cuatro personas, calculá un kilo y medio de papas, dos huevos, medio atún en lata, tres cucharadas soperas de mayonesa y, si querés estirar, una papa extra. El precio de referencia ronda los 3.500 pesos en cualquier verdulería de barrio bien surtida de la Ciudad de Buenos Aires, y se consigue en cualquier dietética o supermercado de cercanía.

Antes de prender el fuego, conviene tener claro qué papel va a cumplir la ensalada en la mesa. Si la pensás como acompañamiento, la dupla de huevo duro y mayonesa admite un puñado de perejil fresco, verdeo picado fino o ciboulette para sumar color. Si la idea es que sea plato principal, entonces sumale atún, huevos, tomates cherry cortados al medio, aceitunas descarozadas o un buen puñado de aranejas. Una versión que pocas veces se ve en las mesas argentinas y que vale la pena probar lleva trozos de salmón rosado, alioli casero y huevos de codorniz cortados por la mitad: queda pintona y con otro peso en la mesa.

El punto de cocción, paso a paso

  • Elegí papas de tamaño parejo, para que el punto de cocción llegue al mismo tiempo en todas.
  • Ponelas enteras y con piel en una olla con agua fría bien salada. La piel evita que absorban agua de más y se pasen.
  • Cuando rompa el hervor, calculá entre 20 y 25 minutos. Para comprobar el punto, pinchá con un cuchillo o un palillo: tiene que entrar sin esfuerzo pero con una leve resistencia.
  • Retiralas, esperá a que estén tibias, pelalas y cortalas en cubos. Ese momento, todavía con algo de calor, es el mejor para condimentar, porque absorben mejor el aderezo.

La salsa cremosa clásica lleva mayonesa, una cucharadita de mostaza, unas gotas de limón o vinagre y un hilo de aceite de oliva. Si la querés más liviana, una cucharada del agua de cocción ayuda a afinarla. Lo importante es volcarla en tandas y mezclar con movimientos suaves, sin revolver con fuerza, para que los cubos no se rompan.

Tres variantes para salir de la mayonesa

  • Con yogur natural, mostaza de Dijon, un chorrito de limón y ciboulette picada: queda fresca y liviana, ideal para los días de calor.
  • Con queso crema, hierbas a gusto, un diente de ajo asado y oliva: tiene más cuerpo y un sabor más redondo.
  • Con una vinagreta de oliva, vinagre, sal y pimienta, más cebolla morada cortada fina y perejil: es la opción sin nada de lácteo y, encima, la más rápida de armar.

Para sumar contraste, el apio en rodajas finas, los pepinillos en daditos o unos rabanitos en láminas hacen maravillas. Una vez terminada, llevá la fuente a la heladera por al menos media hora para que se integren los sabores y, cuando la saques, esperá cinco minutos antes de servir. Un tip extra: si te queda un poco seca después de la heladera, refrescala con una cucharada más de mayonesa o un chorrito del agua de cocción antes de llevarla a la mesa.

Como alternativa menos conocida, probá sumar a la clásica una papa andina o papa nativa del NOA, de las que se consiguen en ferias de productores y en algunas verdulerías especializadas. Tienen más almidón y dan una textura más compacta, ideal para ensaladas tipo alemana o rusa, y un sabor ligeramente más terroso. Si te copa la idea, en el Mercado de Belgrano suelen traerlas los sábados por la mañana.

Para llegar hasta donde crecen las mejores variedades de estación, el truco está en elegir las que se cosechan entre marzo y agosto: es la mejor época para ir a buscarlas, porque están en su punto justo deharina y precio. El resto del año, las papas de cámara cumplen, pero conviene probarlas crudas antes de hervirlas: si ceden con la uña sin aplastarse, están perfectas para tu ensalada.

JQ

Te puede interesar