Yemas de Santa Teresa: la receta clásica para hacer en casa sin complicarse
Con apenas cuatro ingredientes y un almíbar a punto de hebra fina, estas pequeñas esferas rebozadas en azúcar glasé son el cierre perfecto para un café de sobremesa.
Si te gustan los dulces con historia, las yemas de Santa Teresa tienen que estar en tu lista. Son uno de los clásicos más antiguos de la repostería española y la buena noticia es que se hacen con apenas cuatro ingredientes: yema de huevo, agua, azúcar y piel de limón. Lo que parece sencillo esconde, eso sí, un par de secretos bien guardados que vale la pena conocer antes de prender el fuego.
El almíbar manda
Te cuento cómo arrancar: en una cacerola chica ponés el agua, el azúcar y la piel de un limón a fuego medio. La clave de todo el dulce está en llegar al punto de hebra fina, que son 105 °C. Si no tenés termómetro, una regla práctica sirve de mucho: retirás el cazo antes de que el almíbar tome color. Ese es el indicador de que la temperatura es la correcta y que no te vas a pasar de cocción.
- Batí las yemas y pasalas por un colador fino para eliminar cualquier grumo.
- Incorporá el almíbar en hilo fino sobre las yemas sin dejar de batir con varillas metálicas hasta integrar todo.
- Llevá la mezcla a fuego suave y cociná unos treinta minutos, removiendo de manera constante hasta que la preparación espese y se despegue de las paredes del recipiente.
El toque final y el precio de referencia
Cuando la masa esté fría, te engrasás las manos apenas con aceite vegetal para que no se te pegue y formás bolitas con cuidado, porque la textura es bien delicada. Las rebozás en azúcar glasé y las acomodás en cápsulas de papel. Van directo a la heladera y esperás al momento de servir. Si querés arrancar a hacerlas en casa, los ingredientes básicos (docena y media de huevos, medio kilo de azúcar, un limón) salen alrededor de 5.000 a 7.000 pesos en cualquier supermercado de barrio en la Argentina, dependiendo de la marca y la zona.
Una alternativa menos conocida para probar
Si te copa la idea pero querés algo un poco distinto, en Andalucía existen unas yemas llamadas "yemas de San Leandro" que llevan una pizca de canela en la cocción del almíbar y se terminan rebozando con una mezcla de azúcar glasé y canela en polvo. Es una variante regional muy rica que cambia el perfume sin perder la esencia del dulce clásico.
La mejor época para prepararlas es el invierno, cuando las yemas tienen más cuerpo y el calor no apura la cocción de la masa. Y te lo digo por experiencia: con un café de sobremesa y un par de estas yemas, la sobremesa se estira como por arte de magia.
