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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mercado laboral y consumo en pausa: la foto que dejan los números del INDEC

La desocupación se mantiene en 7,9% y la pobreza trepa a 32,3% en la primera mitad del año, mientras la confianza del consumidor muestra una mejora que todavía no se traduce en decisiones de compra

Por Andrea CarrizoEconomía · · hace 2 d
Mercado laboral y consumo en pausa: la foto que dejan los números del INDEC

El segundo trimestre de 2026 dejó un cuadro de condiciones laborales y sociales que la Argentina arrastra como una mochila pesada. Según las mediciones del INDEC, la tasa de desocupación se ubicó en 7,9%, un nivel que afecta de manera directa a 1,73 millones de personas en todo el país. Se trata de uno de los indicadores más observados por las familias a la hora de evaluar la marcha de la economía doméstica, porque el empleo constituye la principal fuente de ingresos de los hogares y, cuando se debilita, el resto de las variables tienden a ajustarse a la baja.

Pobreza en alza, actividad en retroceso

A la pulseada del desempleo se suma el dato de pobreza, que en el primer semestre del año saltó hasta 32,3% de la población, equivalente a 15,5 millones de personas. El número significa un incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025, cuando el indicador se ubicaba en 28,2% (INDEC). La comparación con el año anterior resulta ineludible para dimensionar la magnitud del deterioro: en apenas doce meses, más de un millón de personas adicionales cruzaron la línea que separa a los hogares que cubren la canasta básica de los que no llegan a cubrirla.

En paralelo, el Estimador Mensual de Actividad Económica que publica el INDEC mostró una contracción mensual de 2,9% y una caída interanual de 1,4% en julio, un retroceso que pone presión adicional sobre el empleo y sobre el consumo privado de los meses siguientes.

La confianza repunta, pero con dientes apretados

Frente a ese escenario, el Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella registró en septiembre una suba de 2,4%, al ubicarse en 41,2 puntos (Di Tella). El dato cortó una racha de dos meses consecutivos de caída y, comparado con septiembre de 2025, arrojó un crecimiento interanual de 3,4%. Sin embargo, vamos a los números: la mejora en la percepción no se tradujo de forma inmediata en decisiones de gasto. La predisposición a comprar bienes durables, categoría que incluye heladeras, lavarropas, televisores y otros electrodomésticos, retrocedió 3,4% en el mismo mes, una caída que el propio relevamiento atribuye a la persistencia de tasas de interés elevadas y a la debilidad del poder adquisitivo.

  • Interior del país: 5,23% de suba en la confianza.
  • Gran Buenos Aires: 3,33% de suba.
  • Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 6,78% de baja.
  • Hogares de menores ingresos: 12,33% de suba, motorizada por mejoras en asignaciones y en el empleo informal.
  • Hogares de mayores ingresos: 4,07% de baja, golpeados por el ajuste de tarifas.

El reparto por nivel de ingresos y por región muestra una economía con dos velocidades. Mientras los sectores más vulnerables y las zonas del interior exhibieron una mejora en su percepción, los hogares de mayor poder adquisitivo y la Ciudad de Buenos Aires mostraron un retroceso, en un cuadro que combina efectos heterogéneos de la política tarifaria y de las transferencias directas.

Incertidumbre al máximo del año

Un termómetro adicional, elaborado por la Universidad Católica Argentina a partir del análisis de usuarios de redes sociales y medios digitales, arrojó que el índice de incertidumbre alcanzó en septiembre los 63,4 puntos, el registro más alto del año (UCA). Entre las preocupaciones detectadas en el monitoreo, el empleo se posicionó en primer lugar con 20,7% de las menciones, seguido muy de cerca por la inflación, con 18% de las referencias. El dato ilustra el peso que las cuestiones laborales tienen en la conversación pública y en la formación de expectativas de los hogares.

La radiografía que ofrecen los organismos oficiales y las universidades muestra, en definitiva, un mercado laboral que todavía no logra consolidarse y un entramado social que se deteriora en la comparación interanual, pese a algunos focos de mejora en la percepción de los consumidores. De cara a los próximos meses, el dato a mirar es la evolución de la tasa de desocupación en el tercer trimestre y la dinámica de la pobreza, cuyo próximo relevamiento semestral permitirá saber si la suba de 4,1 puntos registrada en la primera mitad del año se atenúa, se sostiene o vuelve a profundizarse.

AC

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