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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Leuco y Martínez cara a cara: el reencuentro que se hizo al aire y dejó más respuestas que silencios

Los conductores, separados desde 2024, se sometieron a un cuestionario cruzado sobre su historia de casi ocho años. Hablaron de redes, de mensajes borrados y de una pregunta que Leuco no pudo esquivar.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 31 d
Leuco y Martínez cara a cara: el reencuentro que se hizo al aire y dejó más respuestas que silencios

El set estaba preparado para una entrevista amable, de esas que empiezan con una sonrisa y terminan con un gesto cómplice, pero desde el primer bloque quedó claro que lo que se venía era otra cosa. Diego Leuco y Sofi Martínez, sentados uno al lado del otro como en los viejos tiempos de la conducción en pareja, aceptaron responder preguntas cruzadas sobre su propia ruptura, esa que se oficializó en 2024 y que hasta ahora habían tratado con el mayor de los cuidados, casi con pudor. La dinámica era simple y algo cruel: un conductor mediador, un cuestionario y la obligación de contestar sin esquivar demasiado.

Dos etapas, ocho años y un silenciador

Antes de meterse en el terreno más íntimo, la dupla repasó los números del vínculo. Leuco dijo que la relación tuvo dos etapas bien marcadas; Martínez completó el dato y aportó el dato que faltaba: entre el arranque y el final pasaron casi ocho años, un tramo largo de la vida adulta de los dos que, claro está, no se borra con un cambio de estado en WhatsApp.

El primer cruce fuerte llegó con las redes sociales, ese archivo paralelo al que muchas parejas recurren para procesar un final. Martínez fue la primera en hablar y no se guardó nada: contó que el mismo día de la separación tomó una decisión que a esta altura ya parece toda una declaración de principios. "El día que nos separamos te silencié y hasta el día de hoy no aparecés en mis redes. Era mejor silenciarte que eliminarte", dijo, mirando de reojo a un Leuco que reconoció lo molesto que resulta seguir bloqueado. Hay algo muy humano en ese recurso: ni eliminar ni aceptar, quedar a medio camino como quien no quiere cerrar del todo la puerta.

De los objetos que quedaron pendientes a las fotos que nunca se borraron. Martínez contó que, después de pensarlo mucho, optó por una solución intermedia: no borró las imágenes compartidas, pero ajustó la configuración del celular para que la cara de su ex no apareciera en los recuerdos automáticos que el teléfono dispara un martes a las ocho de la noche. La imagen es potente: dos personas que borran pequeñas partes de una historia sin terminar de tirarla.

“Millones de veces le escribí y después los borré. Yo soy de escribir largo.”Diego Leuco

La pregunta que Leuco no pudo esquivar

El tramo más comentado fue, sin embargo, el más previsible. Cuando le consultaron si todavía la extrañaba en el plano sentimental, Leuco intentó zafar con una respuesta larga, de esas que tienen un poco de humor y otro poco de evasión, pero la conductora mediadora lo acorraló hasta dejarlo contra las cuerdas. Ahí, ya sin atajos, dijo lo que muchos sospechaban: "Muchas veces, sí. Más veces sí que no." La frase cayó pesada en el estudio y también afuera, porque condensó en pocas palabras lo que miles de exparejas sienten pero muy pocas se animan a admitir en público.

Antes había confesado algo que pinta bien al tipo de personaje que es: que extraña la energía que Martínez tiene los fines de semana, esa diferencia de humor entre lo laboral y lo doméstico que, según contó, ahora nota con una claridad que antes no tenía. Y como si fuera poco, sumó una confesión casi literaria: "Millones de veces le escribí y después los borré. Yo soy de escribir largo", dijo, mientras ella se reía y le devolvía con un elogio irónico, el de que, efectivamente, tiene talento para eso. Entre los dos dejaron flotando la idea de un cuaderno paralelo lleno de mensajes que nunca llegaron, y eso, quieran o no, dice mucho del duelo que todavía no terminan de hacer.

Yo, la verdad, miro estos reencuentros con una mezcla de ternura y desconfianza. Me parece sano que dos adultos puedan cruzarse al aire sin agresividad y hasta con algo de humor, porque eso muestra que la historia terminó de un modo civilizado, sin heridos ni rencores a la vista. Pero también pienso que estas dinámicas televisivas, por más simpáticas que resulten, rara vez cierran etapas; en general abren más preguntas de las que responden, dejan frases flotando para los seguidores y obligan a exponer intimidades que quizá no necesitaban público. Cada uno hace con su pasado lo que quiere, por supuesto, aunque a esta altura uno ya no sabe si los Leuco-Martínez de 2024 hablan para ellos mismos o, sobre todo, para un feed que no termina de soltar la historia.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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