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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La sala quedó en silencio y las películas de Lucas Vignale volvieron a encenderse en el Cacodelphia

La cuarta edición del FIC.UBA reunió cortometrajes y videoclips del director en una noche atravesada por la memoria, los recuerdos de sus rodajes y un homenaje a su familia.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 10 d
La sala quedó en silencio y las películas de Lucas Vignale volvieron a encenderse en el Cacodelphia

Fue una de esas noches en las que la sala del Cine Arte Cacodelphia parece contener la respiración. Las butacas estaban casi llenas, la luz bajó despacio y, antes de que apareciera el primer fotograma en pantalla, ya se sentía que lo que se iba a ver no era un programa más del FIC.UBA, sino un reencuentro con alguien que se fue demasiado pronto. Yo estaba ahí, entre conocidos y caras nuevas, y la verdad es que pocas veces un ciclo de cortometrajes me dejó con la sensación de estar presenciando un pequeño acto de justicia poética.

Una selección que recorre la carrera del director

La función del lunes 5 de octubre, organizada por la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires, reunió seis títulos de Lucas Vignale, que tenía 28 años cuando murió el 14 de junio en Río de Janeiro a causa de un accidente aéreo. La selección combinó ficción y videoclip, e incluyó La Pasión (2024), Diablo Suelto (2025), Mi gran noche (2026), Ilusión Supersport (2025), La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025). Los dos últimos llevan además la firma de Gaspar Prim Díaz, conocido como Gaspi, quien también falleció junto a Vignale y con quien el director había construido una sociedad creativa que se extendió de los cortos al largo.

Porque antes de los videoclips para Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, y antes de pisar la Berlinale 2026 con El tren fluvial en la sección Perspectivas, Vignale y Prim Díaz venían laburando juntos desde los primeros cortos que se cocinaban a fuerza de improvisación y mucha paciencia.

  • La Pasión (2024) y Mi gran noche (2026), sus cortos fundacionales con Toto Ferro, atravesados por la espontaneidad y el accidente feliz.
  • Ilusión Supersport (2025) y Diablo Suelto (2025), donde se consolida su mirada para el videoclip.
  • La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025), codirigidos con Gaspar Prim Díaz, conocidos como Gaspi.
  • El tren fluvial, su primer largo escrito y dirigido junto a Prim Díaz, con estreno mundial en la Berlinale 2026 dentro de la sección Perspectivas.

Recuerdos de los rodajes y una historia que empieza con una foto

“Durante un viaje por ruta vio una imagen de Cristo Redentor, detuvo el auto y la fotografió. De ahí salió La Pasión, nuestro primer corto juntos.”Lorenzo “Toto” Ferro

Las anécdotas las puso en circulación Toto Ferro, que ofició de maestro de ceremonias junto al montajista Andrés Medina y al sonidista Martín García Blaya, colaboradores habituales de ambos. Contó, por ejemplo, que Mi gran noche fue el resultado de dos meses de escritura que se fueron al tacho cuando el protagonista no se presentó el primer día de rodaje y hubo que resolver la historia en el momento. Lo definió como un corto atravesado por la espontaneidad, una cualidad que, según Ferro, marcó los primeros pasos de ambos en el oficio.

Una placa para la familia y un puente hacia las nuevas camadas

El momento más emotivo de la noche llegó con la entrega de la placa conmemorativa a Jorge Vignale, tío del realizador, que subió al escenario visiblemente conmovido y destacó la dedicación con la que su sobrino encaraba cada proyecto, incluso cuando todavía eran ideas a las que nadie les había puesto fecha. Por parte del festival, su director artístico Marcelo Altmark explicó que el homenaje tenía dos objetivos bien concretos: reconocer el talento de un director que se había ganado un lugar en el mapa del audiovisual argentino y acercar sus películas a quienes están empezando a filmar, porque, dijo, en esas obras hay mucho para aprender y mucho para discutir.

Salí del Cacodelphia con la cabeza llena de imágenes y con la sensación de que esta clase de funciones hacen algo que los obituarios no siempre pueden: le devuelven a un director a su público en presente. Lucas ya no va a filmar más cortos improvisados en un auto detenido al costado de la ruta, ni va a subir otra vez a una berlinale con un largo escrito a dos manos, pero sus películas, sus videoclips y los recuerdos de quienes lo acompañaron en los rodajes siguen viajando. Y, si me permiten la opinión, me parece que esa es, justamente, la mejor manera de mantener viva a una obra.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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