Michael Myers vuelve al videojuego con una regla de oro: la paciencia vale más que la agresión
IllFonic presenta Halloween: The Game para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, un asimétrico 4v1 donde cuatro supervivientes deben evacuar Haddonfield en veinte minutos y el asesino cobra más fuerza cuando se toma su tiempo. Los vecinos del pueblo no son simples decorados: hay que avisarles, armarles y escoltarlos hasta la salida.
Imaginate la calle Maple, en Haddonfield, esa del filme original de 1978, con las calabazas todavía encendidas en los porches y una bruma fina que se pega al asfalto. En ese escenario arranca cada partida de Halloween: The Game, el nuevo título asimétrico que IllFonic acaba de publicar para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC. El estudio, que ya había probado suerte con el terror multijugador en Friday the 13th: The Game y Killer Klowns From Outer Space, vuelve a apoyarse en una franquicia icónica para armar una experiencia donde el reloj corre más rápido que el cuchillo.
La estructura es la conocida del género: un jugador encarna a Michael Myers y cuatro supervivientes intentan zafar antes de que se agote el contador de veinte minutos. Pero ahí aparece el primer giro que separa a este juego del resto de los asimétricos. Los supervivientes no solo deben salvar su propio pellejo: tienen que recorrer el vecindario, golpear puertas, advertir a los vecinos, entregarles armas, esconderlos o escoltarlos hacia las salidas. La inteligencia artificial controla a esos civiles, y la victoria llega cuando la mayoría de ellos logró escapar, aunque alguno de los cuatro jugadores haya quedado en el camino.
Cuatro atributos, una Laurie con ventaja
Cada personaje jugable reparte sus estadísticas en cuatro atributos bien marcados: Atletismo, que define la velocidad de movimiento; Personalidad, clave para convencer a los vecinos y coordinar llamadas a la policía; Ingenio, dedicado a reparar vehículos y manejar armas de fuego; y Capacidad, que mide la resistencia y el daño cuerpo a cuerpo. Laurie Strode, la protagonista que John Carpenter consagró en la pantalla grande, llega con ventajas pasivas vinculadas al sigilo y, si logra derribar a Myers, estira un diez por ciento el tiempo en que el asesino queda aturdido.
Morir no es mirar: reaparecés como Loomis
El segundo quiebre con la fórmula clásica aparece cuando un superviviente cae. En lugar de quedar como espectador pasivo, el juego lo reincorpora como agente de policía o, bajo condiciones puntuales, como el Dr. Samuel Loomis. Desde ese rol se puede disparar directamente contra Myers y organizar al resto para contenerlo, lo que transforma cada eliminación en una amenaza todavía latente para el asesino.
Myers se potencia cuando se queda quieto
Del lado del enmascarado, IllFonic invirtió la lógica habitual del género: la agresividad se castiga y la paciencia se premia. Acechar a las víctimas desde lejos va cargando una barra que desbloquea ejecuciones ambientales y activa un estado de mayor poder. A eso se suma el Shape Jump, una mecánica que permite a Myers desaparecer dentro de las zonas oscuras del mapa y reaparecer en otro punto donde los supervivientes no tengan línea de visión, sin necesidad de correr. El sistema de progresión se completa con árboles de habilidades desbloqueables para ambos bandos y cartas de distintas rarezas que se gestionan desde un menú propio.
- Formato asimétrico 4v1 con límite de veinte minutos por partida.
- Civiles controlados por inteligencia artificial que deben ser evacuados, advertidos y armados.
- Cuatro atributos por personaje: Atletismo, Personalidad, Ingenio y Capacidad.
- Los supervivientes eliminados reaparecen como policía o como el Dr. Samuel Loomis.
- Myers gana poder al acechar desde lejos y dispone de Shape Jump para teletransportarse por zonas oscuras.
- Árboles de habilidades y cartas de distintas rarezas para los dos bandos.
Viniendo de quien ya pasó varias noches en Haddonfield dentro de Friday the 13th: The Game, me animo a decir que esta vuelta de tuerca me resulta la más interesante: el juego te obliga a tomarte un segundo antes de apurar el ataque, y eso le devuelve a Michael Myers algo de esa quietud helada que Carpenter le supo imprimir en la pantalla grande. Si IllFonic logra sostener la tensión partida tras partida, estamos frente a un heredero legítimo del slasher en vivo, más atento al reloj del pueblo que al filo de la máscara.
