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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La industria textil atraviesa su peor momento en más de dos décadas y acumula una contracción de 22,6% en 2026

La producción del sector cayó casi nueve veces más que el promedio industrial en los primeros siete meses del año, la capacidad instalada opera al 45,3% y desde diciembre de 2023 se perdieron más de 28.000 puestos de trabajo. Empresarios y cámaras fabriles describen una crisis sin antecedentes recientes en cuanto a profundidad y persistencia.

Por Andrea CarrizoEconomía · · hace 6 d
La industria textil atraviesa su peor momento en más de dos décadas y acumula una contracción de 22,6% en 2026

La industria textil argentina cerró el primer semestre de 2026 sumida en una de las crisis más severas de su historia reciente. De acuerdo con los registros de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción del sector acumuló una caída de 22,6% entre enero y julio frente al mismo período del año anterior, una contracción que multiplica por casi nueve la baja registrada por el promedio de la industria manufacturera en igual lapso. La magnitud del retroceso coloca al rubro en una zona de alerta que preocupa tanto a las cámaras empresarias como a los analistas del sector industrial.

Vamos a los números. El indicador mensual tampoco ofrece señales de alivio: solo en julio, la producción textil retrocedió 13% en la comparación interanual, según FITA. Dentro del complejo, el segmento más golpeado fue el de tejidos y acabados, que acumula una baja de 35,1% en lo que va del año. La fotografía se completa con un uso de la capacidad instalada que se ubicó en 45,3% durante julio, 12,9 puntos por debajo del promedio del resto de la industria, que alcanzó 58,2%. Desde 2024, el sector opera en una franja de entre 30% y 50% de aprovechamiento, cuando en 2023 oscilaba entre 50% y 60%.

Empleo en retroceso y cierre de plantas

El impacto sobre el mercado laboral resulta proporcional a la magnitud de la crisis productiva. El empleo formal del complejo textil, confección, cuero y calzado se redujo a 92.531 puestos en junio, lo que implica una pérdida de 1.284 trabajadores respecto de mayo y de 16.536 en relación con junio de 2025. Pero la comparación más elocuente es la de mayor plazo: desde diciembre de 2023, el sector acumula una destrucción neta de 28.322 empleos (datos del Ministerio de Trabajo y de FITA). El rubro explica alrededor del 50% de los puestos perdidos mes a mes en toda la industria, aun cuando representa apenas 8,4% del empleo industrial total.

El fenómeno también se observa en la cantidad de establecimientos. En junio operaban 4.282 unidades entre textiles y confección, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023 cerraron 770 locales, y dos tercios de esa cifra corresponden a los últimos doce meses, según los registros sectoriales.

La mirada empresaria

La descripción que ofreció el titular de Cocot Dufour, Ricardo Kuchikian, aporta la dimensión cualitativa del cuadro. El empresario calificó el momento actual como el peor desde la fundación de la compañía, por encima incluso de episodios críticos como las hiperinflaciones de finales del siglo pasado y la pandemia de 2020. La raíz del problema, según su lectura, se encuentra en la profundidad y la persistencia de la caída del consumo.

“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil. En todas esas, se salió adelante en corto tiempo; en esta, no.”Ricardo Kuchikian, presidente de Cocot Dufour

Kuchikian también describió los límites que enfrenta el sector para compensar la caída de ventas con ajustes internos. Cuando la demanda se retrae de manera pronunciada, señaló, las herramientas habituales de innovación y rediseño de productos pierden efectividad. La advertencia de fondo apunta a la necesidad de acompasar la producción a los costos que cada empresa pueda sostener en el tiempo, en un contexto donde la recuperación del consumo no aparece en el horizonte inmediato.

Qué mirar en los próximos meses

El dato a seguir de cerca el mes que viene es la evolución de la producción textil de agosto, que FITA publicará en las próximas semanas. Una variación inferior a la caída de 13% de julio podría interpretarse como una primera señal de estabilización, mientras que un nuevo retroceso profundizaría la brecha con el promedio industrial. En paralelo, habrá que observar los registros de empleo del Ministerio de Trabajo correspondientes a julio, ya que el sector mostró en los últimos meses una capacidad de destrucción de puestos superior a la del resto de la industria, y cualquier cambio en esa tendencia resultará determinante para dimensionar la profundidad de la crisis.

AC

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