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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Iván Ramírez se saca las pelucas y se anima a cantar con su propia voz en la pantalla de Guido Kaczka

El humorista, reconocido por sus imitaciones, concursa en Es mi sueño sin maquillaje ni personajes: una apuesta íntima que lo obliga a entrenar el registro que usa para transformarse en otros. Mientras tanto, suma proyectos en streaming, teatro de Mar del Plata y mantiene su agenda de shows.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 24 d
Iván Ramírez se saca las pelucas y se anima a cantar con su propia voz en la pantalla de Guido Kaczka

La escena es curiosa: un tipo al que uno reconoce por las pelucas, las prótesis y los gestos exagerados aparece en la pantalla sin nada de eso. Ni Dread Mar I, ni Lía Crucet, ni ningún dibujo animado. Sólo Iván Ramírez, parado frente al micrófono, cantando con la voz que todos los días pone al servicio de otros. Esa es la imagen que me queda después de interiorizarme en esta nueva etapa del humorista, que se animó a dar un paso distinto: concursar como cantante en Es mi sueño, el programa que conduce Guido Kaczka, dejando en el camarín todo el aparato que lo hizo famoso.

Lo que me llamó la atención es cómo llegó la propuesta. Ramírez cuenta que la convocatoria lo tomó por sorpresa, porque daba por hecho que le iban a ofrecer algún bloque de humor. La historia con Kaczka viene de lejos: a los 17 años participó de Hacelo feliz, donde justamente se lució imitando a Dread Mar I. Esta vez, en cambio, lo citaron para competir. Lo primero que pensó, según sus propias palabras, fue: "No sé cantar con mi voz". Y ahí, me parece, está la clave de lo que está pasando: alguien que vive de transformarse en otros acepta mostrarse como es.

Una voz que también se entrena

Aunque hace años que toma clases de canto, Ramírez nunca había probado esta exposición en televisión. En el programa ensaya con el equipo de entrenamiento vocal, algo que, según él mismo explicó, resulta especialmente necesario por el desgaste que le genera ir cambiando de registro cuando interpreta a sus personajes. Es un detalle que pinta de cuerpo entero al oficio: incluso para cantar como uno mismo hace falta técnica, sobre todo si tu herramienta de trabajo es justamente la garganta.

Los proyectos que se le acumulan

  • Participa en el ciclo Viralizados.
  • Estrenó Iván y vienen, una propuesta de streaming propia.
  • Recién recibió una propuesta para presentar un unipersonal en Mar del Plata, mientras sigue activo en eventos y shows.
  • Mantiene su rutina de más de 150 personajes en repertorio, entre figuras del espectáculo, deportistas y dibujos animados.

Ese número me parece abrumador: más de 150 personajes. Para armarlos, Ramírez cuenta que el proceso arranca mucho antes del maquillaje. Primero observa cómo piensa cada figura, qué le interesa, cómo se mueve en una entrevista. Después trabaja la voz y los gestos. Recién al final entran en escena la peluca, el vestuario y la caracterización. Es un trabajo casi de actor, aunque él se defina como humorista. Y tiene una logística pesada: colocar una prótesis puede demandar como mínimo unas cuatro horas, y desmaquillar suma otras dos. A eso se suma la inversión en pelucas de cabello natural y un equipo que diseña y cose la ropa de cada personaje.

Hay algo entrañable cuando uno se entera de cómo arrancó todo. A los 14 años, en el cumpleaños de una amiga, Ramírez se animó por primera vez a imitar a Lía Crucet. El vestuario se lo cosió su bisabuela. De esa presentación, cuenta, surgieron tres contrataciones para otros eventos. Es el tipo de origen de cuento que a mí, como espectadora, me enternece: una abuela cosiendo un traje en el living y un pibe que descubre, casi de casualidad, que tiene un oficio para toda la vida.

Lo que veo en este Ramírez que se presenta a cantar sin maquillaje no es un abandono de las imitaciones, sino una extensión de su propia búsqueda. Es un hombre que conoce su voz porque la pone al servicio de decenas de registros distintos, y ahora decide exponer la que le queda cuando no está interpretando a nadie. En un año en el que suma streaming, teatro de temporada y propuestas de unipersonal, la sensación que me queda es la de un artista que sigue creciendo sin renegar de lo que lo trajo hasta acá, y que se permite, con los años, mostrarse un poco más vulnerable. Y eso, lejos de achicar su universo, lo agranda.

“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez
SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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