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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Rubén Rada se fue y dejó una hoja de ruta para los músicos que vienen

El músico uruguayo murió a los 82 años y sus últimas reflexiones sobre los artistas jóvenes, el recambio generacional y la evolución como única forma de sostener una carrera quedaron como un documento inesperado de su manera de entender la música popular.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 50 d
Rubén Rada se fue y dejó una hoja de ruta para los músicos que vienen

La noticia llegó como caen las noticias más duras en el mundo de la música: sin aviso, con un golpe seco en el pecho. Rubén Rada, el montevideano que durante más de seis décadas llevó el candombe, el jazz y el rock a un mismo escenario, murió, y al rato de confirmarse el deceso empecé a buscar en mis archivos mentales sus últimas palabras públicas sobre lo que más le importaba en este tramo final de su vida: los músicos jóvenes, la escena que él ya no iba a protagonizar y el lugar donde él mismo se ubicaba dentro de ese mapa.

Y me encontré con un Rada que, lejos de cualquier nostalgia, estaba mirando hacia adelante con una frescura que ya le envidiéramos cuando lo entrevistaron en Montevideo en marzo de este año. Ahí estaba, a los 82, celebrando nombres que muchos de nosotros escuchamos a diario en el auto o en la cocina: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta, Catriel, Ricardo Mollo, El Plan de la Mariposa. "Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho", dijo, y al leerlo otra vez, ahora que no está, la frase suena a legado tanto como a opinión.

Todo tiempo pasado no fue mejor

Me detuve en una frase que Rada repitió en más de una charla y que hoy funciona casi como epitafio intelectual: "Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos". A sus 82 años, el tipo que vio nacer el candombe beat en los sesenta y que grabó discos cuando todavía se mezclaba en cinta abierta estaba sosteniendo en público que la escena actual, con sus loops, sus freestyles y sus streams, no le debía nada en calidad a la suya. Para mí, que vengo escuchando sus discos desde chico gracias a mi viejo, eso vale oro.

“El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada

El propio Rada contó una anécdota que me hizo reír y pensar al mismo tiempo. Dijo que grabó una canción con un rapero local y que la pista sumó quince millones de reproducciones. Cuando les contó a sus nietos lo que había pasado, los pibes le respondieron, medio en broma medio en serio, que recién ahí "se había ido para arriba". Para Rada, esa mirada fresca de los más chicos fue una confirmación: si quiere seguir siendo escuchado, un músico de su trayectoria tiene que leer el presente con otras claves, no con las del siglo pasado.

La advertencia que sobrevuela la escena

Pero Rada no era un abuelo condescendiente que aplaudía todo lo que sonaba. En la misma línea de pensamiento dejó una advertencia para los que están empezando, y esa parte me parece la más jugosa de su testimonio, la que hoy habría que pegar en la puerta de cualquier estudio de grabación: "Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree". Traducido: la primera irrupción sirve, pero después viene el trabajo de verdad, y si no aparece, el público se aburre y se va.

También se dio permiso para mirarse a sí mismo con una honestidad que desarma. Admitió que no tuvo la masividad de otros colegas de la región, los que llenan estadios con una sola fecha, y se describió con una frase que me quedó sonando todo el día: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público". No era queja, era constatación, y viniendo de alguien que arrastra una discografía que da vuelta la página de los sesenta hasta hoy, la confesión habla más de su carácter que de su carrera.

Quiero cerrar esta nota en primera persona, porque a Rada lo escuché de chico en la casa de mis padres, lo vi en vivo un par de veces en Buenos Aires y cada vez me llamó la atención la energía con la que pisaba el escenario a pesar de los años. Hoy, leyendo lo que dijo sobre los pibes que vienen, sobre el futuro de la música y sobre su propio lugar en el mapa, me queda la sensación de que se fue dejándonos una hoja de ruta que muchos artistas consagrados deberían leer: el escenario cambia, los códigos cambian, el público cambia, y el que se queda quieto termina siendo un cover de sí mismo. Rubén Rada, hasta último momento, eligió evolucionar. Y si me preguntan qué artista joven representa mejor ese espíritu hoy, sin dudarlo pongo a Trueno en la primera fila: empezó rapeando, se pasó al pop, metió rock, incursionó en el folklore y nunca dejó de moverse. Justo lo que el Rada de los últimos años venía pidiendo a gritos. Descanse en paz, maestro.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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