Dos décadas con Gintama: la serie que se negó a morir y terminó conquistando todo
La adaptación animada de la obra de Hideaki Sorachi cumple 20 años con un recorrido que incluye 367 episodios, varias secuelas, películas y hasta versiones con actores. Una historia que empezó sin certezas y se transformó en una franquicia que su propio creador no imaginaba.
Me acuerdo perfectamente de la primera vez que me topé con Gintama: era un domingo a la tarde, con el termo de mate al lado y la televisión pasando apenas de, y de repente apareció un tipo pelado con una espada de madera hablando de cosas absurdas en un Japón invadido por extraterrestres. Uno no sabe bien qué mirar, pero tampoco puede dejar de mirar. Esa es, me parece, la mejor definición que puedo dar de una serie que este 2026 cumple veinte años desde su debut animado y que, contra todo pronóstico, sigue dando que hablar.
Para poner los números sobre la mesa, que siempre ayuda cuando hablamos de franquicias extensas: la versión animada de Gintama reúne 367 episodios en su recorrido principal. Esa cifra no salió de un tirón, sino que se fue armando a lo largo de los años con distintas series que se fueron encadenando, y la primera de ellas, la que se emitió entre 2006 y 2010, aportó 201 capítulos. Después vinieron más temporadas, specials y películas que fueron estirando el universo hasta transformarlo en algo que su propio creador jamás hubiera imaginado cuando arrancó con el manga allá por 2003.
Un manga que ya era una rareza
Antes de que existiera el anime, Hideaki Sorachi venía publicando su obra en la revista Weekly Shonen Jump desde 2003. La historia principal se completó recién en 2019 y quedó recopilada en 77 tomos, que es una cantidad considerable pero no descomunal dentro del género. Lo interesante es que alrededor de ese material central se fueron sumando obras derivadas, especiales, películas y hasta versiones con actores reales, algo que fue generando un ecosistema cada vez más grande alrededor de los personajes.
- Una primera serie animada de 201 episodios emitida entre 2006 y 2010
- Varias seriessecuela que extendieron la historia principal hasta completar 367 episodios
- Especiales lanzados directamente en formato hogareño
- Cuatro largometrajes estrenados en cines
- Versiones con actores reales que adaptaron la historia en otro formato
Ahora, lo que a mí siempre me pareció lo más lindo de todo esto, y que tiene que ver con el espíritu de la nota, es la reacción del propio Sorachi frente a este crecimiento. En una presentación que se hizo en Tokio con motivo del aniversario, el autor contó que cuando arrancó la adaptación animada no tenía ninguna certeza de que la serie fuera a durar mucho tiempo. Su felicidad en aquel momento pasaba, ni más ni menos, por haber encontrado un equipo dispuesto a trabajar con él y por poder disfrutar del proceso de llevar su obra a la pantalla, aunque fuera por unos pocos capítulos.
Y hay un detalle que me parece muy revelador de cómo se manejaba la industria en aquel entonces: Sorachi reconoció que sus cálculos económicos estaban puestos básicamente en el manga, que era su fuente de ingreso principal. La recepción del anime terminó siendo tan grande que lo que imaginaba como un ingreso menor se transformó en algo que le cambió la ecuación por completo. Dos décadas después, esa serie que arrancó con la modestia más absoluta integra hoy un catálogo que incluye series, especiales y películas, una pequeña rareza dentro de un género que suele ser bastante con los productos que no pegan fuerte desde el primer capítulo.
Lo que más me sigue sorprendiendo de Gintama, y se lo digo a cualquiera que me quiera escuchar, es cómo logra mezclar el humor más absurdo con momentos de una sensibilidad que te agarra desprevenido. No es una serie para cualquiera, eso hay que decirlo: hay que tener paciencia para entrar en su lógica, hay que bancarse capítulos enteros que parecen no ir a ningún lado, y hay que estar dispuesto a reírse con chistes que en cualquier otro animé no funcionarían. Pero una vez que te engancha, te queda para siempre, y eso, en un mercado tan feroz como el japonés, no es poco.
Así que la pregunta que les dejo al final es más sincera de lo que parece: a la hora de seguir una serie larga, ¿qué pesa más, el ingenio del humor que te hace reír o la posibilidad de acompañar a los mismos personajes durante años y ver cómo van creciendo junto con uno? Porque las dos cosas conviven en Gintama, y esa mezcla es, para mí, lo que la hace distinta.
