Adiós a un samurái que se quedó sin ventana: "Kuromukuro" deja Netflix y vuelve al limbo del streaming
La serie de P.A. Works que mezcla mechas, ciencia ficción y un guerrero feudal arrancado de su tiempo se despide de la plataforma el 3 de octubre. Te contamos por qué vale la pena apurarse a verla antes de que quede fuera de alcance.
Me acuerdo perfecto la primera vez que vi el póster de Kuromukuro perdido entre las recomendaciones automáticas de Netflix: una silueta de samurái al lado de un robot gigante, con una chica de secundaria de mirada decidida en el centro. Esa mezcla tan improbable entre el Japón feudal y la ciencia ficciónhard fue lo que me picó la curiosidad, y durante una semana entera me dejé llevar por los 26 episodios que ahora, diez años después de su estreno original, están a punto de quedar fuera del alcance de cualquiera que no haya comprado el disco.
Porque la noticia concreta es esta: Kuromukuro deja Netflix el próximo 3 de octubre y, hasta ahora, ningún otro servicio de streaming confirmó que la vaya a absorber en el corto plazo. La serie queda en ese limbo incómodo de las obras que existieron, que la gente vio o se olvidó, y que de golpe se vuelven difíciles de encontrar sin una búsqueda más o menos artesanal.
Una historia de choque cultural con mechas de por medio
La serie arranca con Yukina Shirahane, una chica del secundario que sueña con viajar a Marte, y con Kennosuke Tokisada Ouma, un samurái que literalmente se queda dormido en el periodo Senguguroku y se despierta en la era moderna metido dentro de un artefacto misterioso. Cuando aparecen fuerzas extraterrestres con ganas de invadir la Tierra, los dos terminan como pilotos de un mecha capturado al enemigo. Hasta ahí, el argumento suena a manual de anime de robots gigantes. La diferencia la pone el choque cultural: Kennosuke no entiende el mundo donde apareció, Yukina no termina de entender al hombre que tiene al lado, y esa tensión sostiene la serie tanto como las batallas de los robots.
Lo que hay que saber antes de darle play
- Son 26 episodios que cuentan una historia cerrada, sin temporadas colgadas ni finales abiertos: se puede ver de punta a punta sin riesgo de quedar a mitad de un arco inconcluso.
- La producción la hizo P.A. Works, estudio japonés que la presentó como parte de los festejos por sus quince años de actividad, así que el oficio está a la altura de las circunstancia.
- Se estrenó en 2016, cuando el catálogo de anime en streaming era bastante más flaco que el actual: fue una de las primeras apuestas del género en ese formato, aunque sin demasiado ruido alrededor.
- Hoy, con el mercado del anime saturado de estrenos semanales, es exactamente el tipo de serie que se pierde entre las novedades y termina descubierta tarde, cuando ya es difícil de conseguir.
La salida de Netflix no significa que Kuromukuro desaparezca para siempre, pero sí que queda fuera del alcance inmediato de la mayoría de los espectadores hasta que otro servicio la incorpore, algo que puede tardar meses o directamente no ocurrir en lo que queda del año. Mientras tanto, la forma más segura de verla sigue siendo el formato físico, y ahí empieza la búsqueda que muchos no están dispuestos a hacer.
Si te pasó como a mí y la tenías pendiente desde hace años, este es el momento de sentarse dos tardes y dejarse llevar por la historia de Kennosuke y Yukina. Y si nunca la viste ni te sonaba el título, aprovecho para dejarte una recomendación personal: en un mercado de anime saturado de propuestas que se olvidan a los tres meses, una serie cerrada, con una premisa original y que se banca los 26 episodios sin venirse abajo es una rareza que vale la pena. Te jodés con la ironía involuntaria: a veces lo mejor de Netflix es lo que se está yendo sin hacer ruido.
“La serie queda en ese limbo incómodo de las obras que existieron, que la gente vio o se olvidó, y que de golpe se vuelven difíciles de encontrar.”Sofía Agüero, Cultura y espectáculos
