¿Y si la próxima amenaza no viene de un laboratorio sino de un chat con inteligencia artificial?
El jefe del MI5 británico, Ken McCallum, encendió las alarmas: la IA está al alcance de cualquiera, y eso incluye a quienes quieren hacer daño. armas biológicas, ciberseguridad y un centro nuevo para mirar de cerca lo que viene.
A ver, vamos por partes. El MI5, o sea, el servicio de inteligencia del Reino Unido, viene a ser algo así como nuestra SIDE pero con más presupuesto y mejor prensa. Su director, Ken McCallum, salió a decir lo que muchos sospechaban y nadie quería escuchar en voz alta: la inteligencia artificial ya está en la mesa de trabajo de terroristas y delincuentes.
Según McCallum, lo que preocupa no es que la IA piense como un villano de película, sino algo mucho más terrenal. Resulta que hoy cualquier persona puede sentarse frente a una computadora y, usando IA, acceder a información científica compleja que antes quedaba guardada bajo siete llaves en papers académicos. Por ejemplo, datos sobre cómo se manipulan agentes patógenos, esos bichitos que causan enfermedades, y que están disponibles en fuentes abiertas, es decir, en internet a la vista de todos.
¿Qué dijo exactamente el jefe del espionaje británico?
“La IA ya está intensificando la lucha por la ciberseguridad entre atacantes y defensores.”Ken McCallum, director general del MI5
Esa frase la soltó al presentar su análisis anual de amenazas. Es cortita, pero tiene punch. Traducida al Valle de Traslasierra, viene a decir que la misma herramienta que usa tu sobrino para hacer la tarea del colegio también la puede usar alguien con malas ideas para aprender a soltar un virus en una ciudad. Groso, ¿no?
¿Y qué van a hacer al respecto?
- Crear un Centro de Evaluación de Amenazas de IA dentro del propio MI5, dedicado a estudiar qué riesgos y oportunidades trae esta herramienta.
- Poner el foco en el impacto sobre la seguridad nacional, o sea, no solo en lo que pasa afuera sino también dentro de las fronteras británicas.
- Dedicar una parte importante del trabajo diario a anticiparse a los cambios tecnológicos, en lugar de llegar tarde como pasó con las redes sociales.
- Buscar un equilibrio entre los beneficios de la IA y los daños que puede generar su uso malicioso, una tarea tan complicada como sacarle fotos nítidas al cometa Halley.
La advertencia no surge de la nada. Los organismos de inteligencia de todo el mundo vienen mirando con lupa la velocidad con que estas herramientas se vuelven accesibles para usuarios sin formación técnica. Es decir, ya no hace falta ser un doctor en biología ni un hacker de Hollywood. Basta con saber chatear y tener una conexión wifi. Esa combinación, la de accesibilidad total más información sensible disponible en línea, es el corazón del problema.
Mientras tanto, el MI5 intenta posicionarse en la vanguardia antes de que los riesgos se materialicen. Es como querer cambiar las cubiertas del auto mientras vas por la ruta a 130: tarde, pero necesario. Veremos si el resto de los servicios de inteligencia del mundo se suben al mismo tren o que, directamente, sacan el pasaje pero se quedan durmiendo en la estación.
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