Un refugio mendocino en el corazón de Recoleta
Vino, diseño y cocina se dan cita en un hotel boutique de 29 habitaciones que homenajea a la producción vitivinícola argentina.
Cuando llegás a la avenida Quintana, a metros de la avenida Alvear, te encontrás con una puerta de seis metros de madera de roble francés. Fue construida con toneles que alguna vez guardaron vino y requiere ayuda para abrirla. Ese ingreso ya marca la identidad del lugar: un hotel boutique de Recoleta que homenajea al vino argentino desde cada rincón.
El hotel fue fundado a comienzos de la década de 2010 por integrantes de la familia Catena. Sus 29 habitaciones se distribuyen en distintas categorías y ninguna es igual a la otra. Las bañeras fueron talladas en Mendoza a partir de una sola pieza de madera, por lo que no hay dos con la misma forma. En el piso doce, dos dúplex ofrecen terraza propia con vista a la Basílica del Pilar, mientras que las habitaciones del sexto piso incorporan sauna seco privado.
Una cava con vinos de todo el país
En Verdot, el bar de vinos, funciona una cava climatizada de cuatro metros de largo por tres de alto, con cerca de 300 etiquetas de Mendoza, Salta, San Juan, Patagonia y La Rioja. Abre de mediodía a medianoche y ofrece catas guiadas por sommeliers, tanto privadas como para grupos de hasta 50 personas. El precio de una experiencia enoteca debe consultarse con el hotel, porque no fue informado en el material de base. Para llegar, una opción práctica es combinar taxi o remise desde la zona de Callao con un paseo por la avenida Alvear; si preferís trasladarte en transporte público, varias líneas de colectivo recorren el barrio.
La propuesta también incluye a Rufino, una parrilla que funciona solo para la cena y se abastece en parte de una huerta propia située en el subsuelo del edificio. La carta de cocina está a cargo de un especialista en cocina patagónica, mientras que la de tragos lleva la firma del bartender de Florería Atlántico, bar que integró el ranking mundial de los 50 mejores del mundo.
Descanso, reuniones y una ubicación con historia
En el octavo piso hay un spa con pileta climatizada, sauna seco y de vapor, y sala de masajes. Para quienes viajan por trabajo, el hotel ofrece una sala de reuniones con videoconferencia sin cargo adicional, un servicio poco habitual en la hotelería de la zona. Cerca del 80 por ciento de los huéspedes son extranjeros, principalmente estadounidenses, con mayor presencia europea durante el invierno del hemisferio norte, y la estadía promedio ronda una o dos noches.
El reconocimiento llegó en 2025, cuando quedó en el puesto 14 del ranking de los 20 mejores hoteles de América del Sur de los Readers' Choice Awards de la revista Condé Nast Traveler, y segundo entre los hoteles argentinos de la lista. Si querés una alternativa menos conocida, el barrio inmediato ofrece sus propios atractivos y permite combinar la visita con un recorrido por la avenida Alvear. Como precio de referencia, el material no informa tarifas de habitaciones, catas ni servicios.
Desde mayo de 2026, el hotel avanza en una reforma piso por piso con el objetivo de mantener la estética que lo caracteriza. La mejor época para ir depende de lo que busques: el invierno del hemisferio norte trae una mayor presencia de visitantes europeos, mientras que los meses más cálidos pueden resultar atractivos para recorrer Recoleta a pie. En cualquier estación, el plan se vuelve completo si reservás una habitación, te sentás frente a una copa y dejás que el entorno te cuente la historia del vino argentino.
