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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un millón de robots y un garrón: Amazon suma máquinas, pero también accidentes

La empresa de Jeff Bezos ya opera más robots que cualquier otra compañía del planeta. Sin embargo, sus propios papeles reconocen que donde hay autómatas hay más lesiones. ¿La automatización salva al trabajador o lo expone a nuevos riesgos?

Por Emanuel ChayleTecnología · · hace 3 d
Un millón de robots y un garrón: Amazon suma máquinas, pero también accidentes

¿Mil robots eran suficientes? Parece que no: Amazon acaba de cruzar la barrera del millón de autómatas repartidos por sus depósitos en todo el mundo. La cifra abruma, sobre todo si la cruzás con los 1,5 millones de empleados que siguen en planta. La paradoja es jugosa: la compañía más robotizada del globo presume de innovación y, al mismo tiempo, carga con un registro de accidentes 28% más alto en los centros donde las máquinas campan a sus anchas.

El dato no lo inventé yo: lo difundió la propia empresa en su reporte anual 2025. El número fue creciendo desde 2012, cuando Amazon le metió plata a Kiva Systems, una firma que fabricaba robots con ruedas capaces de acercar estanterías enteras a los empleados. ¿El truco? En vez de hacer caminar al operario hasta el producto, llevan el producto hasta el operario. De ahí nacieron modelos como Hércules, Titán o Proteo, este último el primero en compartir pasillo con personas gracias a sus sensores. ¿Vulcan, te suena? Es el flamante brazo con tacto artificial que ya trabaja en Spokane, Washington, y en Hamburgo, Alemania.

¿Más robots significan menos accidentes? Los números dicen que no

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, repite el libreto oficial: las máquinas tienen que quedarse con las tareas más pesadas y riesgosas. Bonito en el papel, incómodo en la realidad. Una investigación de 18 meses del Senado estadounidense, cerrada en diciembre de 2024, concluyó que los depósitos de Amazon registran 30% más accidentes que el promedio del sector. La Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones fue la encargada de juntar la evidencia.

Para que el tráfico de tantos robots no parezca un caos, Amazon cocinó DeepFleet, un sistema de IA (sigla que, en criollo, significa inteligencia artificial, esa misma tecnología que te recomienda series en Netflix) que coordina los movimientos y, según la empresa, recortó 10% los tiempos de traslado. Mientras tanto, en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana, se levantan nuevas fábricas para sumar brazos robóticos. La directora financiera adjunta ya avisó que la flota se va a más que duplicar a lo largo de este año.

La pregunta incómoda queda flotando: si los robots se supone que alivian al trabajador, ¿por qué las lesiones suben justo donde más autómatas hay? Los brazos como Robin, Cardinal o Sparrow son elogiadas maravillas de la ingeniería, pero no reemplazan la cultura de seguridad que se construye con capacitación, pausas reales y supervisores presentes. La automatización, al menos por ahora, no es sinónimo de depósitos más sanos; en el caso de Amazon, más bien lo contrario.

Veremos si la próxima memoria anual trae una baja en esa tasa del 28% o si el negocio sigue creciendo a fuerza de brillos metálicos y partes médicos firmados a apuro.

EC
Emanuel ChayleTecnología

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