Un dibujo de 1973 le pegó a la IA en la cresta: sin querer, o sin querer queriendo
Un episodio de Super Friends imaginó una computadora gratuita que reemplaza a la gente y se cae por un ratón. Medio siglo después, la profecía autocumplida tiene cifras, una actriz de mentira y un caño global de internet.
¿Te acordás de cuando la ciencia ficción era dibujitos animados? Bueno, uno de 1973 le ganó por goleada a varios gurúes de Silicon Valley. Resulta que el tercer episodio de Super Friends, esa serie de Hanna-Barbera donde la Liga de la Justicia tomaba la leche con los sándwiches de Superman, ya había escrito el manual de la inteligencia artificial de 2026. Y lo hizo a puro trazo simple y narración inocente.
¿Qué es la G.E.E.C. y por qué te suena familiar?
El villano -spoiler: es un invento, no un malo con capa- se llama Profesor Goodfellow y fabrica la G.E.E.C., que en criollo significa Goodfellow's Effort-Eliminating Computer. O sea: la computadora que te borra el esfuerzo de encima. La IA, vamos. La sigla es un ejemplo perfecto de cómo los yanquis le ponen tres letras a todo para que parezca serio, igual que acá le decimos "la SUBE" al chip del colectivo o "la del monedero" a la SUBE.
La máquina administra desde el transporte hasta la cosecha, pasando por las compras, la contabilidad y la publicidad. Básicamente, todo lo que vos hacés un lunes a las nueve de la mañana, pero sin mates.
¿Y qué hace la gente cuando no trabaja?
Acá viene la perlita que te deja pensando. Cuando le preguntan qué van a hacer los actores y los atletas si la G.E.E.C. les chorea el laburo, Goodfellow suelta, sin despeinarse, que no serán personas reales sino "imágenes electrónicas programadas para ejecutar los movimientos". Traducido: deepfakes con zapatillas. Cincuenta y pico de años después, la productora británica Particle6 anunció a Tilly Norwood, presentada como la primera actriz de la historia generada íntegramente por inteligencia artificial. La chica no existe. Y tiene agente, que es lo que realmente te vuela la cabeza.
El negocio: gratis para todos, como el WiFi del bar
Otro punto que el dibujo clavó: el modelo de distribución. Cuando el gobierno le rechaza la donación de la máquina, Goodfellow se la ofrece directo al público, sin costo y sin pasar por el Estado. La adopción es masiva en cinco minutos. ¿Te suena? A mí me suena a OpenAI, que el 27 de febrero de 2026 reportó 900 millones de usuarios semanales y apenas 50 millones pagando suscripción. O sea: más de nueve de cada diez personas la usan gratis. Es el sueño húmedo de cualquier startup: todos enganchados, casi nadie facturando.
¿Por qué se cae todo? Por un ratón, literalmente
El cierre del episodio es de manual. Alguien advierte que una falla mecánica "podría causar mucho daño"; el profesor, en plan genio distraído, descarta el riesgo. Minutos después, un ratón se mete en el sistema y chau universo. El mundo entero, apagado por un roedor.
El 18 de noviembre de 2025, un archivo de configuración de Cloudflare creció al doble de su tamaño previsto y dejó sin servicio a varias plataformas globales al mismo tiempo. No fue un ratón, pero bien podría haberlo sido: cuando centralizás todo en una sola nube, un error chico te tira abajo medio planeta. Y acá no hay Liga de la Justicia que venga a resetear el server.
Moraleja para llevarse a casa, en formato de pregunta: ¿estábamos avisados o nos gusta quejarnos igual? Porque el dibujo de 1973 lo dijo con dibujos de cuatro colores. La tecnología cambió; la sorpresa, no. Veremos.
