Star Wars: Galactic Racer acelera hacia octubre con un modo historia que se reinventa carrera a carrera
El nuevo videojuego de la saga promete corridas para doce jugadores, vehículos personalizables y una campaña con estructura roguelite que se construye entre prueba y prueba.
Imaginate el rugido de un speeder cruzando las dunas de Jakku a toda velocidad, con el viento levantando una nube de arena rojiza que queda flotando detrás del vehículo mientras el piloto, de casco oscuro, aprieta los aceleradores para dejar atrás a un rival que se le pega como una sombra. Esa imagen, que parece sacada directamente de una de las películas de la saga, es justamente la que promete recrear Star Wars: Galactic Racer, el videojuego que los estudios Fuse Games y la editorial Secret Mode tienen todo listo para poner en la calle el próximo 6 de octubre de 2026, con versiones confirmadas para PlayStation 5, computadoras con Windows y la familia de consolas Xbox Series X/S. Lo que me llamó la atención al recorrer la propuesta es que no se trata de un juego de carreras más, ni mucho menos: hay una camada de ideas interesante que mezcla la velocidad con decisiones estratégicas, y que invita a sentarse frente al joystick con la misma expectativa con la que uno se acomoda en el cine cuando se baja el telón y aparece la primera nave en pantalla.
Una campaña con forma de gira interestelar
La historia del juego, que es la columna vertebral de la experiencia para quienes jugamos solos, está estructurada como una verdadera gira galáctica. El piloto principal se llama Shade y el rival a batir en toda la campaña es Kestar Bool, un competidor que funciona como esa especie de villano deportivo que tienen todas las historias de carrera. La travesía pasa por planetas que los fans de la saga van a reconocer de inmediato: arranca en Jakku, ese mundo de arena que apareció en El despertar de la fuerza, sigue por Lantaana y Ando Prime, dos escenarios nuevos que amplían el mapa de la galaxia, y termina con la gran final en Derven Acos, donde aparece un nombre que a más de uno le va a dibujar una sonrisa: Sebulba, el clásico tramposo de la carrera de Boonta Eve en La amenaza fantasma, nada menos. Esa decisión de traerlo de vuelta me parece un guiño inteligente a los seguidores más veteranos.
Construir el vehículo y al piloto, elección a elección
- Tres tipos de speeders: terrestre, moto y rasante, cada uno con su propio comportamiento en pista.
- Personalización estética con modelos y pinturas, pero también técnica, modificando velocidad, vitalidad y arranque.
- Tres mejoras para elegir entre carreras, que se suman a la configuración del vehículo y cambian el rendimiento en la siguiente prueba.
- Habilidades del piloto vinculadas a cuatro actitudes: bravucón, ingeniero, incendiario y sangre fría, que se adaptan a las condiciones del circuito, como el frío extremo.
La campaña tiene una vuelta de tuerca que a mí, particularmente, me resulta muy atractiva: funciona con estructura roguelite, lo que significa que el vehículo parte prácticamente de cero al comenzar cada gira y se va armando a medida que avanzan las pruebas. No es que uno compre mejoras con dinero del juego y listo: las decisiones se toman entre carrera y carrera, eligiendo qué priorizar según el circuito que viene, y esa elección termina definiendo si el speeder que piloteamos llega competitivo a la siguiente parada o si queda a merced de los rivales. Es un esquema que rejugabilidad le sobra, porque cada intento puede tomar un camino distinto según las mejoras que hayamos podido conseguir.
Para los que preferimos un poco más de libertad sin meternos en la campaña, el modo arcade ofrece la posibilidad de correr en escenarios puntuales: Tatooine, la base Sentinel 1 y Crait, el planeta de la sal que tiene una de las escenas más recordadas de Los últimos Jedi. Algunos de esos circuitos se desbloquean cumpliendo objetivos dentro de las giras, como registrar determinados tiempos en pruebas contrarreloj o conseguir, como mínimo, una medalla de bronce en otras competencias, un detalle que estira la vida útil del juego bastante más allá del modo historia. Y cuando aparecen las ganas de medirnos con otros pilotos, el multijugador online admite hasta doce participantes en simultáneo, una cifra que, siendo honesta, transforma cualquier carrera en un verdadero caos de motores cruzados y maniobras al borde de lo legal.
Del lado del desarrollo, el estudio Fuse Games apuesta por el motor gráfico Unreal Engine 5, lo que asegura ese nivel de detalle que ya estamos empezando a ver como estándar en los juegos de nueva generación, con luces, partículas y efectos climáticos que cambian las condiciones de cada pista. La dirección del proyecto está en manos de Matt Webster, un nombre conocido en la industria por su trabajo en la saga de carreras Need for Speed, y la banda sonora corre por cuenta de Gordy Haab, compositor que ya tiene en su currículum varios títulos ambientados en esta galaxia muy, muy lejana. La combinación, sobre el papel, pinta como un juego que toma en serio tanto a los aficionados a las competencias como a los seguidores de Star Wars. Si efectivamente el resultado en pantalla está a la altura de lo que promete la propuesta, vamos a estar ante un título que entiende perfectamente que muchas veces lo más lindo de una buena carrera no es la línea de llegada, sino la preparación previa, la elección del vehículo, el estudio del circuito y esa conversación interna con uno mismo en la que uno decide si arriesga todo por la victoria o se conforma con cruzar la meta entero. Y yo, la verdad, tengo muchas ganas de probar cómo se siente eso dentro de la cabina de un speeder.
