Señales que el corazón manda y que conviene no dejar pasar: la mirada de un cardiólogo de Cleveland Clinic
El especialista Ben Alencherry repasó los síntomas que justifican una consulta inmediata, desde el dolor de pecho sin causa hasta el desmayo con el ejercicio, y recordó que los antecedentes familiares son clave para detectar a tiempo la miocardiopatía hipertrófica.
Son las siete de la tarde en Buenos Aires y el aire todavía trae algo de calor pegado al asfalto. En la consulta, un cardiólogo de Cleveland Clinic, Ben Alencherry, repasa ante un grupo de colegas cuáles son esas señales que el cuerpo manda y que muchas veces se terminan subestimando. Lo hace con tono sereno, casi didáctico, y repite una idea que le parece central: hay avisos que no admiten espera. Un dolor de pecho que aparece sin razón clara, un desmayo durante el esfuerzo o inmediatamente después de cortar la actividad, son, para él, motivo suficiente como para golpear la puerta de un consultorio ese mismo día, sin postergarlo ni pensar que ya va a pasar.
Lo que el especialista busca transmitir es bastante directo. Frente a un episodio de pérdida de conocimiento relacionado con el ejercicio, la recomendación es suspender cualquier actividad física hasta contar con un diagnóstico. No se trata de volverse alarmista, sino de entender que el corazón puede estar dando un aviso que conviene descifrar antes de volver a exigirle. La advertencia incluye a quienes entrenan, a quienes corren los fines de semana y también a quienes simplemente hacen una caminata larga y se sienten mal.
Cuando el corazón late distinto y el aire empieza a faltar
Hay otros indicios que no llegan de golpe pero que también pesan. Alencherry menciona, por ejemplo, la falta de aire que aparece de un día para el otro en tareas que antes se hacían sin problema: subir dos pisos por escalera, caminar unas cuantas cuadras, cargar las bolsas del supermercado. Cuando eso se vuelve un cambio sostenido y no un agotamiento pasajero, dijo, es momento de consultar. El cansancio que se instala y se mezcla con esa dificultad respiratoria tiene, para el cardiólogo, una lectura clínica propia, distinta de la fatiga común que se va con un buen descanso.
Las palpitaciones y la sensación de que algo se desmaya por dentro
Otro capítulo del listado lo ocupan las palpitaciones. Percibir el corazón que se acelera, late con fuerza desacostumbrada o lo hace con un ritmo irregular puede responder a causas muy variadas, pero Alencherry que, cuando obligan a parar lo que se está haciendo o se acompañan de falta de aire y de un cansancio marcado, el cuadro se vuelve más relevante. La pista puede estar en una arritmia que todavía no fue identificada y que, a veces, se cruza con la miocardiopatía hipertrófica.
Esa enfermedad, que puede pasar años sin dar la cara, es una de las piezas centrales de la charla. El cardiólogo describió que se trata de un engrosamiento del músculo cardíaco que, en su variante obstructiva, dificulta la salida de la sangre del corazón y se vincula con los desmayos ante el esfuerzo. En la forma no obstructiva, en cambio, puede permanecer silenciosa durante mucho tiempo, incluso toda la vida, y allí es donde los antecedentes familiares ganan un peso enorme: si en una misma familia hay casos detectados, los profesionales pueden buscar la enfermedad en personas que, aun sin síntomas, están dentro del grupo en riesgo.
Una guía para no quedarse con la duda
- Dolor de pecho sin causa aparente: consulta inmediata.
- Desmayo durante o justo después del ejercicio: suspender la actividad y buscar atención.
- Falta de aire para tareas que antes se hacían sin problema: prestar atención si el cambio es sostenido.
- Cansancio persistente combinado con dificultad para respirar: diferenciarlo del agotamiento pasajero.
- Palpitaciones que obligan a detenerse o se acompañan de falta de aire y fatiga marcada: evaluar.
- Antecedentes familiares de miocardiopatía hipertrófica: permiten detectar la enfermedad aun sin síntomas.
Antes de cerrar, Alencherry insistió con un mensaje que, a su entender, resume buena parte de lo conversado: ningún síntoma aislado alcanza para confirmar nada, pero todos suman. La consulta, los estudios y la historia clínica completa, incluidos los antecedentes familiares, son las herramientas con las que cuentan los profesionales para distinguir entre un susto pasajero y un problema que necesita tratamiento. Y es justamente esa combinación de tiempo, escucha y estudios lo que permite, en muchos casos, llegar a un diagnóstico antes de que la enfermedad tenga tiempo de avanzar. Afuera, en la calle, ya oscureció y la gente camina apurada hacia el subte. La conversación queda dando vueltas, como suele pasar cuando uno se va pensando que, tal vez, aquella pequeña molestia que se viene arrastrando no era tan pequeña.
