Seis años colgado del guión: la paciencia infinita de Joe Manganiello esperando a Deathstroke
El actor repasó con Bruno una saga de llamadas, proyectos cancelados y promesas que nunca se materializaron, desde la escena poscréditos de Liga de la Justicia hasta la chance perdida de enfrentar a Batman en la pantalla grande.
Hay una imagen que se me quedó dando vueltas mientras leía esta nota y que me parece que resume todo: la de un tipo parado en un andén, con el bolso listo para subir a un tren que nunca termina de llegar. Eso, exactamente eso, es lo que vivió Joe Manganiello durante seis años con su personaje de Slade Wilson, más conocido como Deathstroke, dentro del universo cinematográfico de DC. Una espera que el propio actor describió como una seguidilla interminable de promesas que se desvanecían en el aire antes de tomar forma concreta.
Todo arrancó en 2017, cuando los espectadores vieron por primera vez al mercenario con el ojo biónico en la escena poscréditos de Liga de la Justicia, en la versión que terminó cerrando Joss Whedon. En ese momento, el plan parecía tan claro como ambicioso: Deathstroke iba a ser el villano principal de una nueva película de Batman que iba a dirigir nada menos que Ben Affleck, con el propio Affleck además como protagonista. Un sueño dentro de otro sueño, una especie de Batman versus Deathstroke que los seguidores de los cómics venían reclamando desde hacía décadas.
Una cadena de anuncios que nunca se convirtieron en película
“Durante los seis años siguientes no pararon de lloverme proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra. Vas a ser el villano en Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, vos contra Will Smith. Va a ser una película independiente.”Joe Manganiello
Esa enumeración que hace el actor en su charla con Rich Roll duele por lo concreto, por el tono de alguien que fue anotando cada propuesta para después ver cómo se caían una detrás de la otra. Manganiello contó que apenas pudo volver a meterse en el traje durante unos dos minutos en el llamado rodaje adicional que tuvo Liga de la Justicia tras el movimiento interno del estudio. Después, el personaje se fue apagando de a poco hasta quedar prácticamente congelado.
El actor es bastante claro cuando le pone nombre a lo que le pasaba. Tengo suerte de haber conseguido ese papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y se esfumó, dijo. Es una frase que describe perfecto esa sensación contradictoria que se genera cuando alguien consigue lo que quiere pero el contexto se encarga de arruinarlo: el papel soñado, pero sin película donde lucirse.
Mientras tanto, Manganiello no se quedó quieto ni un segundo. Tiene por delante un papel interesante dentro de la próxima temporada de One Piece, la adaptación en acción real que produce Netflix, donde va a ponerse en la piel de Sir Crocodile, uno de los villanos más recordados de la saga. O sea que el tipo, más allá de la frustración con DC, sigue moviéndose y eligiendo proyectos con peso propio.
Si me preguntan a mí, lo de Deathstroke fue uno de esos casos que muestra, sin anestesia, lo desordenado que fue el universo extendido de DC en su etapa final: villanos potentes, actores con ganas, ideas atractivas sobre el papel y, en la práctica, un estudio que cambiaba de rumbo cada dos por tres. A veces uno tiene la sensación de que Manganiello no perdió solamente un papel, sino que perdió seis años de su carrera esperando una decisión que nunca llegó. Y eso, por más profesional que uno sea, deja marca.
