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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Mew2King, las chinches y un torneo que lo dejó afuera: cuando la vida privada se cruza con la escena competitiva

El reconocido jugador de Super Smash Bros. Jason Zimmerman fue excluido del Xtreme Fighters Showdown 2026 tras mostrar en redes las picaduras que sufre en su casa. Los organizadores hablaron de "seguridad sanitaria" y él borró sus publicaciones.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 2 h
Mew2King, las chinches y un torneo que lo dejó afuera: cuando la vida privada se cruza con la escena competitiva

Me imagino la escena y me cuesta no empatizar de entrada: un tipo sentado frente al monitor, práctica tras práctica con su personaje Fox en Super Smash Bros. Melee, y de repente se da cuenta de que las marcas rojas que le cubren las manos no son del joystick sino de algo que está pasando puertas afuera del mundo virtual. Así arrancó esta historia que terminó con uno de los nombres históricos de la escena competitiva afuera de un torneo importante, el Xtreme Fighters Showdown 2026, sin que nadie terminara de entender bien cómo se llegó a ese punto.

Jason Zimmerman, a quien la comunidad conoce desde hace años simplemente como Mew2King, había contado el 15 de octubre, mientras esperaba el vuelo rumbo a Texas, que tenía las manos hinchadas y que no estaba seguro de si el problema venía del exceso de horas de entrenamiento o de algo mucho más terrenal: picaduras. Las fotos que acompañaron esos mensajes mostraban protuberancias visibles en ambas manos y en la pierna derecha, y en publicaciones posteriores el jugador fue más allá y describió haber contado cerca de cien picaduras en todo el cuerpo apenas dos meses atrás, además de una convivencia con esa situación que se extendía desde hacía meses.

De Ohio a California, con la piel marcada

Esa es, para mí, la parte que más golpea: Zimmerman llegó a comentar que la situación lo empujó a planear una mudanza desde Ohio hasta California. Es decir, no estamos hablando de una picadura suelta o de un susto pasajero, sino de alguien que convive con una plaga en su propia casa y que, aun así, se subió a un avión para competir. Eso es algo que no puede dejar de leerse como una decisión profesional muy fuerte, de alguien que viene de una camada de jugadores que ya tiene peso propio en la historia de Melee y que sabe lo que significa perderse un torneo grande.

La palabra que encendió las alarmas: chinches

Lo que pasó después fue una especie de efecto bola de nieve en redes. Apenas las imágenes se viralizaron, varios usuarios de la comunidad de juegos de pelea empezaron a señalar que las chinches son bichitos que se trasladan sin problema en equipaje, ropa y hasta en los asientos de un avión o las camas de un hotel. Ahí es donde, dicen los organizadores, se cruzó la línea entre la salud personal y la responsabilidad del evento.

“Por la seguridad de nuestro evento, le hemos informado amablemente a Mew2King que no podrá participar ni asistir este fin de semana debido a una preocupación de salud reportada por él mismo. La salud y el bienestar de nuestros asistentes es nuestra prioridad.”Director ejecutivo del Xtreme Fighters Showdown 2026

Zimmerman, por su parte, optó por el silencio: eliminó sus publicaciones poco después de que se conociera la decisión y no realizó declaraciones adicionales. Lo que queda flotando en el aire es una pregunta que la escena se va a hacer durante un buen rato.

  • Mew2King mostró en redes picaduras que atribuyó a una plaga de chinches en su casa.
  • Los organizadores lo excluyeron del Xtreme Fighters Showdown 2026 por "seguridad sanitaria".
  • El jugador había relatado cerca de cien picaduras en los últimos meses.
  • Planeaba mudarse de Ohio a California por la situación.
  • Tras la resolución, borró sus publicaciones y no hizo más declaraciones.

Y acá me permito la opinión, que en una columna como esta creo que se gana a fuerza de honestidad: me cuesta digerirle lo que pasó. Una cosa es que un torneo se proteja de un contagio real y verificable, y otra muy distinta es que un jugador termine sancionado, en la práctica, por contar en voz alta un problema de salud que arrastra en la intimidad de su casa. Hay algo de desproporcionado en pedirle a alguien que padezca una plaga que, encima, se calle y se borre, y algo igual de desproporcionado en dejarlo subir a un avión lleno de gente y hospedarse en un hotel lleno de gente si efectivamente hay un riesgo sanitario. El punto medio razonable es el que casi nunca aparece: un canal de diálogo entre el jugador y la organización, una evaluación médica concreta y, sobre todo, el respeto por alguien que, hasta donde se sabe, no hizo otra cosa que mostrar lo que le estaba pasando en la piel. Si la escena competitiva de los juegos de pelea quiere tomarse en serio como industria, va a tener que empezar a tratar a sus figuras con la misma dignidad con la que trata a sus rivales: mirándolos a la cara.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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