República Dominicana, más cerca que nunca: por qué los argentinos no paran de elegir el Caribe que se recorre a pie, playa y merengue
En 2025 viajaron más de 440 mil argentinos y el país caribeño se consolida como el tercer mercado del mundo para ese destino. Tres rincones para ir más allá de Punta Cana, con precios de referencia y cómo moverse por la isla.
Te imagino leyendo esto con el café en la mano, medio sospechando que Punta Cana ya te quedó chico. Me pasó a mí antes de armar este viaje: pensaba que República Dominicana era sólo playa con tragos en la mano y, cuando empecé a investigar, entendí que estaba frente a un país entero por descubrir. Y los números lo confirman: en 2025 llegaron 440.212 argentinos según informó David Collado, ministro de Turismo dominicano, durante la reciente Feria de Turismo de Buenos Aires, donde ese país fue el invitado principal. Collado señaló además que los argentinos se quedan en promedio nueve noches y que la enorme mayoría manifiesta querer volver, un dato que te dice mucho sobre cómo se viaja allá.
Más allá del clásico: tres paradas que suman
El destino emblema sigue siendo Punta Cana, con la mayor concentración hotelera del país y uno de los aeropuertos con mayor movimiento del Caribe. Pero si ya lo conocés o te tienta algo distinto, hay tres lugares que vale la pena sumar en un mismo viaje, todos con buena conexión aérea o por tierra desde Santo Domingo.
- Puerto Plata, sobre el Atlántico: playas organizadas con infraestructura turística consolidada, ideal para quien busca mar con oleaje y atardeceres distintos a los del Caribe sur. Se llega en vuelo interno desde Santo Domingo en poco menos de una hora o por carretera en unas cuatro horas.
- Juan Dolio, a pocos kilómetros de Santo Domingo sobre el mar Caribe: aguas calmas, ambiente familiar y la posibilidad de combinar excursiones a la capital sin tener que mudar el alojamiento. Una noche en hotel boutique ronda los 80 a 130 dólares.
- Santo Domingo y su Zona Colonial: declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, es el casco histórico mejor preservado de América. La recorrida a pie por la Calle Las Damas, la primera calle pavimentada del Nuevo Mundo -cuyo nombre viene de las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, que la recorrían cada tarde-, la Catedral Primada de América (la más antigua del continente), el Alcázar de Colón y la Fortaleza Ozama se hace en una jornada completa. Precio de referencia: entrada combinada a monumentos, unos 15 dólares por persona; guías certificados, desde 25 dólares el tour a pie.
El nombre de la calle más antigua se explica solo cuando estás ahí parado: aquellas mujeres de la corte marcaron un camino que hoy caminan miles de turistas cada día, y la historia vuelve a repetirse exactamente en el mismo trazado de adoquines. Toda la zona está atravesando un proceso de restauración que abarca fachadas de iglesias, museos y viviendas en barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara, así que es común toparse con andamiajes y rejas, aunque los edificios siguen abiertos a la visita. El Panteón de la Patria, que originalmente fue templo jesuita, guarda los restos de héroes nacionales y cierra una recorrida muy emotiva.
Comer, bailar y volver
Lo que completa la experiencia es la vida diaria: el merengue suena en cualquier esquina, y el mofongo y el sancocho son dos platos que tenés que probar al menos una vez. Para una alternativa menos conocida recomiendo apartarse de los resorts y meterse en una fábrica de ron o en un bar especializado en mamajuana, el trago tradicional de la isla hecho con raíces, hierbas y miel maceradas en ron. Las visitas guiadas a destilerías se consiguen desde 20 dólares y suelen terminar con una copa incluida, así que sumá esa noche a la agenda sin dudarlo.
Cuándo conviene ir y cómo moverse
La mejor época para ir es entre diciembre y abril, cuando escapan las lluvias tropicales y el mar Caribe está en su punto más calmo, aunque septiembre y octubre ofrecen los precios más bajos si no te importa algún chubasco pasajero. Para llegar, hay vuelos directos desde Buenos Aires a Santo Domingo y a Punta Cana con varias aerolíneas, en alrededor de nueve horas. Dentro del país, lo más práctico es combinar vuelos internos de bajo costo con traslados terrestres cortos: entre Santo Domingo y Juan Dolio hay apenas una hora y media por autopista. En cuanto a la conectividad, no hace falta visa para argentinos y se puede pagar en pesos dominicanos, que conviene sacar en el destino o en cajeros habilitados para evitar el cambio en el aeropuerto. Con todo eso en la cabeza, sólo queda decidir cuándo arrancás la valija.
