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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Nueve décadas de té junto al Lácar: el Arrayán celebra su aniversario

Desde 1936, la casa de té sobre la Ruta de los Siete Lagos conserva su horno de leña, su pastelería artesanal y una historia familiar que hoy llega a los 90 años.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 58 min
Nueve décadas de té junto al Lácar: el Arrayán celebra su aniversario

Imaginate sentarte junto a un ventanal grande, con el lago Lácar abajo y el aroma de scones recién salidos del horno. Eso es lo que ofrece el Arrayán desde hace nueve décadas, en una construcción de madera de ciprés y troncos levantada en un claro de la ladera del cerro Coronel Díaz. Este 5 de noviembre, la casa cumple 90 años de actividad sobre el tramo de la Ruta de los Siete Lagos.

Todo empezó con Renée Dickinson, una joven inglesa que llegó a San Martín de los Andes cuando el pueblo tenía unos 2.000 habitantes. Eligió ese terreno antes de que la reserva nacional Lanín existiera como tal, y encargó el proyecto a un arquitecto vinculado al estudio de Alejandro Bustillo. El resultado fue una casa con amplios ventanales hacia el agua y una chimenea a leña que sigue encendida. Renée murió en 1943, y su memorial está dentro del predio.

Una historia que pasó de mano en mano

La continuidad quedó en manos de su hermano Barney y de su cuñada Frances, y después de su sobrina Janet Dickinson, que reunió la memoria familiar en el libro Historia del Arrayán. Desde 2016, la familia Aristizábal conduce la restauración de este patrimonio, que el municipio declaró histórico y arquitectónico por la Ordenanza 3326/99. Es una casa que se sostuvo por generaciones, y eso se nota en cada rincón.

El ritual del té, con sabor patagónico

La propuesta mantiene el eje del té inglés, pero adaptado al entorno. La pastelera Gloria Figueroa lleva más de dos décadas frente al horno de leña original, de donde salen los scones, los sándwiches caseros y la repostería regional que llega a la mesa en torres de tres niveles. Del lado de las infusiones, la tea blender Ornella Aristizábal creó una colección de blends de autor, cada uno con nombre de mujer.

  • Renée: té verde con jengibre, menta, limón y lemon grass.
  • Janet: hibisco, rosa mosqueta, cáscaras de naranja, manzana silvestre y frutos rojos.
  • Frances: un homenaje a quien lideró la cocina junto a Barney Dickinson.

Los tres blends también se consiguen en latas coleccionables, por si querés llevarte un pedacito de la casa a casa. Es un buen recuerdo para quienes vienen a conocer la historia y quieren algo para compartir después.

La finca tiene tres hectáreas que se recorren sin apuro. Incluye un sendero interpretativo de un kilómetro con tres miradores panorámicos, un anfiteatro natural rodeado de alerces y alojamiento en el Arrayán Lake View Mountain Lodge. Para el lector que quiere quedarse más tiempo en la zona, esa combinación de naturaleza y té hace que la visita sea más larga de lo previsto.

Para los festejos, el programa suma música, fotografías históricas y una muestra que estará abierta hasta diciembre. Es una oportunidad para mirar la casa con otros ojos, sabiendo quiénes la levantaron y quiénes la mantuvieron en pie durante noventa años.

JQ

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