Raphael vuelve al Gran Rex con su gira despedida y trae una vida entera en ocho capítulos
El cantante español actúa el 17 y el 19 de octubre con Raphaelísimo, un repaso por más de sesenta años de repertorio que incluye hasta un tango. La visita se cruza con el estreno de Aquella, la serie de Netflix que reconstruye su historia desde la posguerra hasta la consagración internacional.
Lo imagino entrando al Gran Rex con ese paso corto y esa voz que todavía parece no haberle pedido nada a nadie, y la verdad es que la escena me resulta inevitablemente cinematográfica, como si la sala de la calle Corrientes se hubiera transformado durante unas cuantas funciones en una sala de montaje donde se cruzan pasado y presente del mismo personaje: Raphael, el niño de la Linares de posguerra que se paró delante de un micrófono y no se fue más, y que a los 83 años sigue eligiendo cantar en vivo antes que cualquier otra cosa.
El español llega a Buenos Aires para dos funciones en el Gran Rex, el sábado 17 y el lunes 19 de octubre. La primera fecha ya tiene localidades agotadas y para la segunda todavía quedan entradas, según confirmó la producción del cantante.
Raphaelísimo, un mapa entero de seis décadas
Raphaelísimo
El espectáculo, que él mismo bautizó Raphaelísimo, propone un viaje por más de sesenta años de repertorio. El programa incluye clásicos como Yo soy aquel, Mi gran noche y Escándalo, pero también se desvía hacia la canción francesa con tributos a Edith Piaf y Charles Aznavour, y se permite un desvío inesperado y muy rioplatense: un tango, Malena. Mi repertorio es muy variado, no solamente habla de amor, explicó el artista. Canto un tango en este concierto, por ejemplo, le completó a la prensa.
Hay algo que me emociona particularmente de este Raphael de 2025, y es que su show no se sostiene en la nostalgia ni en el playback, sino en una especie de coraje casi físico: salir a un escenario porteño a los 83 años, con la voz ordenada y la ironía intacta, es una declaración de principios que muchos artistas veinte años más jóvenes no se animarían a hacer. Esa es, a mi entender, la verdadera firma de Raphaelísimo.
La vez que se cruzó con Bergoglio en el hotel del teatro
El Gran Rex tiene un lugar especial en la memoria personal del cantante. Raphael recordó que en el hotel contiguo al teatro, donde se aloja cada vez que viene a Buenos Aires, conoció a Jorge Bergoglio cuando todavía era arzobispo porteño. Allí conocí al papa anterior, al papa argentino, contó. Después de la elección de Francisco, pidió una audiencia en Roma y volvió a verlo. Un hombre súper encantador, muy tanguero. Él estaba enterado de que yo cantaba tangos. Le mandé una colección de discos. Un encanto de persona, lo describió.
Aquella, la serie que quiere atrapar al Raphael entero
La visita coincide con el estreno de Aquella, la miniserie biográfica de Netflix compuesta por ocho episodios. La producción recorre cinco décadas de su vida, desde la España de posguerra hasta su consagración internacional, pasando por Madrid, Las Vegas, Moscú, París y Acapulco, y se mete con su salud, su carrera y sus pasiones. Dos actores lo encarnan: Javier Morgade en la juventud y Carlos Santos en la etapa adulta. El elenco se completa con Francesco Carril, Natalia Varela, Pepa Aniorte y Manolo Caro. Es una serie que ha salido muy bien, estoy muy contento como ha quedado. Hay aspectos claves de mi vida, desde mi carrera, mi salud... Es un muy buen trabajo, valoró Raphael.
Esta es, además, su segunda visita a la Argentina en apenas dos años: en 2024 había actuado en el Movistar Arena, y ahora vuelve a un teatro histórico que, como se ve, tiene para él un valor que excede lo musical. Si te toca estar el lunes 19 en el Gran Rex, o si ya empezaste Aquella en Netflix, el menú está servido: por un lado, un recital que es casi una clase de historia de la canción en castellano, por el otro, una ficción que intenta explicarlo todo. Y en el centro, parado frente al micrófono, un señor de 83 años que todavía se banca el viaje, el escenario y la pregunta. Honestamente, a esta altura prefiero no pedirle más, porque lo que hace ya parece un milagro cotidiano.
