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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Oña, un monasterio medieval con panteón real y claustro gótico por 4 euros

A una hora de la ciudad de Burgos, este conjunto benedictino de 1011 reúne siglos de arte en un solo recorrido y cuesta lo mismo que un café.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 2 h
Oña, un monasterio medieval con panteón real y claustro gótico por 4 euros

Imaginá llegar a un valle tranquilo del norte de Burgos, con un pueblo de unos mil habitantes y, en el centro, un monasterio que parece una catedral. Así es Oña, en la comarca de La Bureba, a una hora de la capital provincial.

El monasterio fue fundado en 1011 por el conde Sancho García y la condesa Urraca como abadía dúplice, con monjes y monjas bajo la primera abadesa, la infanta Tigridia. En 1033 el rey Sancho III de Pamplona expulsó a las monjas y lo vinculó a la orden benedictina y a la regla cluniacense. Desde 1931 es Monumento Histórico-Artístico.

Lo que se puede ver

  • La capilla mayor, con una bóveda de 400 metros cuadrados diseñada por Juan de Colonia y ejecutada por Francisco Díez de Presencio en 1450.
  • El panteón de la realeza castellana, en nogal y boj, con tallas detalladas.
  • El camarín, con frescos de Francisco Bayeu, cuñado de Goya.
  • El órgano barroco de 1786, con más de 1.100 tubos, que sigue en uso para conciertos.
  • El claustro gótico de Simón de Colonia, con sepulcros y bóvedas de crucería.

Lo que más sorprende es la escala. La iglesia mide 83 metros de largo, 20 de ancho y 18 de alto, y el gran pórtico románico ya anticipa esas dimensiones. Además, en un muro lateral aparece un fresco gótico lineal con la vida de Santa María Egipciaca, descubierto de casualidad durante unas obras en 1970 y en muy buen estado.

Precio y horarios

La entrada cuesta 4 euros para adultos e incluye audioguía. Los sábados y festivos hay visitas guiadas. Conviene consultar los horarios antes de ir, porque al haber menos visitantes que en monumentos más conocidos, las franjas de apertura suelen ser más acotadas.

Oña es un lugar para recorrer con calma, de esos que dejan una impresión fuerte sin necesidad de multitudes. Vale la pena dedicarle una mañana completa y dejarse llevar por el silencio de sus naves.

JQ

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