Carrie reaparece en pantalla y los libros son su mapa hacia la libertad
La nueva serie basada en la novela de Stephen King convierte a la lectura en el primer acto de rebeldía de la protagonista, con títulos históricos de la censura como compañeros de ruta. Adentro y afuera de la ficción, hay un guiño a El Exorcista que conecta con el próximo filme de su director.
La puerta del instituto se abre y, del otro lado, hay algo que la protagonista nunca vio: libros. Esa imagen, simple y enorme, condensa el arranque de la nueva serie de Carrie, la adaptación televisiva de la novela de Stephen King que ya tiene a medio mundo mirando el reloj, esperando el próximo capítulo.
Summer H. Howell se pone en la piel de una chica criada en casa, al margen del mundo, bajo el pulgar de su madre Margaret White (Samantha Sloyan). El primer día de clases, Carrie intenta romper el hielo con sus compañeros citando una frase de El pajarito blanco, de J. M. Barrie: "¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?". No la entiende nadie. Es lógico: viene de un sitio donde las palabras se elegían antes que las personas.
Cinco libros como cinco puertas
El verdadero vuelco llega en el segundo episodio, cuando el orientador Peter Morton (Tim Bagley) la lleva hasta la biblioteca del colegio. Ahí, Carrie hace algo que parece menor y no lo es: elige. Toma cinco libros. Son estos: El cuento de la criada, de Margaret Atwood; Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey; Sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou; Buscando a Alaska, de John Green; y Anoche en el Telegraph Club, de Malinda Lo.
Lo que tienen en común no es el género ni la época. Es algo más incómodo: todos fueron blanco de intentos de censura en escuelas norteamericanas. Abordan la sexualidad, el racismo, la libertad individual y el cuestionamiento de la autoridad, justo los temas que Margaret White se empecinó en mantener lejos de su hija. De modo que, en esta Carrie, leer no es un pasatiempo: es un acto de rebelión silencioso, de los que no gritan y por eso duelen más.
El guiño a El Exorcista y la conexión con 2027
Hay un detalle extra, escondido como un huevo de Pascua, que a mí me hizo pegar un respingo. Alrededor del minuto 31 del segundo capítulo, otra estudiante aparece en la biblioteca con El Exorcista entre las manos. No parece casual. El director de la serie tiene en producción El Exorcista: Mártires, una nueva entrega de la franquicia con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor, con fecha de estreno prevista para marzo de 2027.
Así, la serie juega en dos niveles al mismo tiempo. Por un lado, los libros funcionan como guía interna del crecimiento de Carrie: cada título marca un paso, una pregunta nueva, un espejo donde mirarse. Por el otro, deja guiños hacia afuera, a otros clásicos del género y, sobre todo, al próximo proyecto cinematográfico de su realizador, que ya empieza a tomar forma del otro lado de la pantalla.
Como fan de Stephen King desde que era chica, lo confieso: me emociona ver que una serie nueva de Carrie no apele al golpe bajo fácil, sino que respete el tiempo del personaje, le dé espacio para descubrir el mundo con sus propios ojos y, de paso, nos recuerde que hay libros que incomodan porque dicen verdades. Esa Carrie todavía no enciende un fuego ni desata su poder: ya está ardiendo, página tras página. Y a mí, la verdad, me tiene completamente entregada.
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