John Cena, una ojiva perdida y el ranking más largo del mundo del streaming
"Matchbox: La película" arrasa en 103 países con una historia de espionaje y secuestro grupal, pero la crítica la destrata: 24 por ciento en Rotten Tomatoes y un 5,7 en IMDb. UnaPulseada entre el márquetin global de Apple y una recepción que mira con ceño fruncido.
Imaginate la pantalla de tu servicio de streaming un martes a la noche, después de un día largo, con el control remoto a mano y esa sensación de que nada te tienta. Entonces ves que lo primero que aparece en el ranking, en más de cien países al mismo tiempo, es una película de acción con John Cena disparando, secuestrado y persiguiendo una bomba nuclear perdida. Te copa o te da fiaca, pero no te deja indiferente. Eso, justamente, es lo que está pasando con Matchbox: La película, el flamante número uno del catálogo de Apple en 103 mercados del mundo, una cifra que asusta y que, como vamos a ver, no necesariamente se traduce en devoción de la crítica ni en amor incondicional del público que se molesta en dejar una reseña.
La historia, vale contarla de arranque porque no es menor, tiene como protagonista a Sean Walker, un agente de la CIA especializado en operativos de alto riesgo que recupera una ojiva nuclear y se toma unos días de descanso para reencontrarse con amigos de la infancia. El plan se tuerce cuando el grupo entero es secuestrado por una organización que cree que Walker se quedó con la bomba por cuenta propia. O sea, el clásico punto de partida de buddy action movie pero con juguete de fondo: la franquicia Matchbox, nacida en el Reino Unido y comprada por Mattel en 1997, sale del cajón de los autitos y se sube a la pantalla grande por primera vez en formato de película.
Quién la hace y por qué importa
Detrás de cámara aparece Sam Hargrave, y acá hay un dato que a mí, personalmente, me abre el capó de la propuesta: es la primera vez que Hargrave dirige fuera del universo de Tyler Rake, la saga en la que trabajó mano a mano con Chris Hemsworth. El tipo ya sabe lo que es coreografiar secuencias de acción brutales, de esas que se cocinan a fuego lento con meses de entrenamiento y que después se editan como si fueran un ballet. La pregunta es si esa misma mano, ahora con un presupuesto pensado para streaming global, se luce con personajes propios o si depende demasiado del carisma physique du rôle de su estrella.
Y la estrella es John Cena, que viene de cargar con la franquicia Rápidos y Furiosos en sus últimas entregas, de desfilar por la serie El Pacificador y de meterse en buddy movies como Hidden Strike y Jefes de Estado. En Matchbox no está solo: lo acompaña Jessica Biel, que se suma al elenco como una presencia que suma pantalla más allá del romantic mode que arrastra de sus viejos papeles. La dupla, en los papeles, combina físico, experiencia televisiva y la marca global que Mattel sabe explotar.
Los números que mandan y los que duelen
Lo que más me llama la atención, y se lo quiero dejar picando a quien lee, es la distancia entre el éxito de plataforma y la recepción de los espacios de crítica. Ver una película primera en cien mercados no quiere decir que la estén amando: quiere decir que la están mirando, muchas veces en piloto automático, mientras scrolleamos con el café en la mano. Y esa diferencia es cada vez más grande en la era del streaming, donde el algoritmo empuja títulos con presupuestos de marketing descomunales y donde el público, en muchos casos, consume antes de opinar.
Si me preguntan a mí, lo confieso: me intriga más la receta que el postre. Hargrave es un director con oficio para la acción pura, Cena tiene la ductilidad física para sostener un operativo de este calibre, y el universo Matchbox es un terreno casi virgen para construir mitología. Que la crítica la castigue con un 24 por ciento no clausura la conversación: la abre. Porque entre los espectadores hay de todo, desde el que la aplaude por lo que es, un pasapratos de alta velocidad, hasta el que se sube al tren indignado de las redes. En cualquier caso, ocupa esa franja que las plataformas más codician: la del título que se mira solo, casi sin pensarlo.
Queda entonces la pregunta del final, que es la que le quiero dejar a quien haya llegado hasta acá: ¿qué peso le damos, a la hora de elegir qué ver, a un número uno en el ranking mundial? ¿Es una recomendación, una advertencia o simplemente un indicador de que la maquinaria de márquetin de una plataforma hizo bien los deberes? Mientras la industria no responda con transparencia, Matchbox: La película se queda como caso testigo: 103 países mirando al mismo tiempo y, al menos en los papeles, la friolera de una mayoría tibia. Veremos qué dice el tiempo.
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