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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando un profesor de química se convirtió en el rey del cristal: Breaking Bad, la serie que se quedó con el trono de la TV del siglo

Vince Gilligan construyó una historia que arrancó como una comedia negra sobre un docente con cáncer y terminó transformando para siempre la manera de narrar en televisión. Un recorrido por la ficción que 500 referentes del medio eligieron como la mejor del siglo XXI y por el universo que abrió a su alrededor.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 18 d
Cuando un profesor de química se convirtió en el rey del cristal: Breaking Bad, la serie que se quedó con el trono de la TV del siglo

Todavía me acuerdo de la primera vez que vi a Walter White parado en el desierto de Nuevo México, con esa barba chiquita y los anteojos que le tapaban media cara, mirando un plano fijo de una pipa de cristal bajo el sol de las cuatro de la tarde. Era una imagen extrañamente quieta para ser el inicio de una serie que después iba a sacudirme como me sacudió. Esa postal inicial resume mucho de lo que Breaking Bad supo hacer mejor que nadie: tomarse su tiempo para mostrar a un personaje común, un profesor de química de secundario que cobraba sueldos miserables, y dejarnos ver cómo una noticia devastadora —un diagnóstico de cáncer pulmonar terminal— podía empujarlo a cruzar un límite que nadie imaginaba. La propuesta era casi insólita para lo que la televisión venía mostrando: un hombre bueno, querido por su familia, respetado por sus alumnos, decidía fabricar y vender metanfetamina para juntar algo de dinero antes de morir. El papelón estaba servido y, sin embargo, la serie nunca se burló de su protagonista. Lo observó con la paciencia de un entomólogo que estudia un insecto en pleno proceso de mutación.

La ficción se emitió entre 2008 y 2013, a lo largo de 62 episodios que en Argentina muchos vimos primero en cable, de madrugada o descargados con subtítulos hechos a mano, y después ya instalados como un fenómeno cultural de los que se discuten en la sobremesa. Su creador, Vince Gilligan, venía de trabajar en la mítica Expediente X, donde había aprendido a escribir guiones donde lo sobrenatural también tenía reglas internas. Cuando se sentó a pensar su propio proyecto, optó por algo mucho más terrenal: la historia de un hombre común convertido en cap narco, llamada a convertirse en una de las series más celebradas de la historia de la TV y que ahora acaba de ser consagrada por sus propios colegas.

El elegido por sus propios pares

Breaking Bad quedó primera en una selección de las 100 mejores series del siglo XXI, un relevamiento que juntó las opiniones de 500 figuras de la industria televisiva. Entre los consultados estuvieron actores de la talla de Elisabeth Moss, Jason Bateman y el propio Bryan Cranston, además de creadores de peso como Damon Lindelof (The Leftovers, Watchmen) y Noah Hawley (Fargo). Que un sondeo de este tipo lo ponga en lo más alto no es un dato menor: suele pasar que los gustos del público y los de quienes están del otro lado de la cámara no siempre coinciden. Cuando coinciden, como en este caso, el resultado dice bastante del consenso interno de una industria que no se caracteriza precisamente por ponerse de acuerdo.

Un elenco que se vuelve carne

La serie funciona como un reloj y, engranaje por engranaje, los tres nombres centrales tienen mucho que ver. Bryan Cranston, que venía de ser el padre medio boludo de Malcolm in the Middle, se sacó de encima años de comedia familiar y construyó a Walter White como nunca había construido a nadie: con un rigor físico brutal —se fue quedando calvo a lo largo de las temporadas, se dejó envejecer, cambió la postura—, y con una voz que iba pasando del susurro avergonzado al rugido calculado. Aaron Paul le puso cuerpo a Jesse Pinkman, un ex alumno caído en gracia que funciona como la conciencia rota del protagonista: cada vez que Jesse parece encontrar una salida, la historia se la cierra. Anna Gunn compone a Skyler, la esposa, probablemente uno de los personajes más injustamente tratados por el público —se la odió durante años en redes y foros sin que la serie jamás la presentara como villana—. Verla hoy, con los años que pasaron, es una de las cosas más interesantes que puede hacer un espectador que se reencuentre con la serie.

El universo que se abrió después

Lo que Breaking Bad dejó sembrado no se agota en sus 62 capítulos. La propia selección que la consagró también incluyó en el puesto 27 a Better Call Saul, la precuela centrada en el personaje de Bob Odenkirk que apareció por primera vez como abogado chanta en un capítulo de la serie original. A lo largo de seis temporadas, Better Call Saul se ganó su propio lugar en el podio: cuenta los años previos a Breaking Bad desde la mirada de Jimmy McGill/Saul Goodman, con un tono más melancólico y un ritmo todavía más paciente que la serie madre, y con un trabajo de composición actoral que ya forma parte de cualquier manual sobre cómo construir un spin-off que no sea una mera operación comercial.

  • Breaking Bad (2008-2013): la serie original, con Bryan Cranston como Walter White y Aaron Paul como Jesse Pinkman, que sigue a un profesor de química que empieza a fabricar metanfetamina tras recibir un diagnóstico de cáncer terminal.
  • Better Call Saul (2015-2022): la precuela y serie derivada centrada en el personaje de Bob Odenkirk, que mostró el origen del abogado Saul Goodman y la transformación de Jimmy McGill. Fue elegida la número 27 en la misma selección.
  • El camino (2019): la película dirigida por Vince Gilligan que cierra la historia de Jesse Pinkman después de los hechos de la serie original, con Aaron Paul nuevamente como protagonista.

Yo te confieso algo y sé que no es muy profesional: la primera vez que terminé Breaking Bad me quedé varias noches medio enojado. No con la serie, que me había dado todo lo que esperaba y más, sino con la idea de que algo así se había terminado. Después llegó El camino, esa película rara y melancólica que Gilligan armó como un epílogo en vez de una secuela, y me reconcilió un poco. Y cuando finalmente me senté a ver Better Call Saul completa, entendí que el verdadero hallazgo no había sido Walter White: fue la decisión de sostener durante casi veinte años un universo narrativo donde todos los personajes, incluso los secundarios, tenían derecho a un pasado y a un futuro propio. Pocas veces en la historia de la televisión se vio un proyecto tan coherente de principio a fin. Si todavía no la viste o si la dejaste a mitad de camino, este ranking parece un buen empujón para volver, o para empezar desde el primer capítulo una de esas series que, una vez que entran en tu vida, ya no se van.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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