Jeremy Allen White se postula para ser Gene Wilder y revive la ilusión de un biopic que ya tiene director
El protagonista de "The Bear" aseguró en televisión que nadie lo llamó todavía, pero dejó claro que sería "un honor" ponerse en la piel del actor de "El jovencito Frankenstein" y "Un mundo de fantasía". El film, a cargo de Dito Montiel, ya fue confirmado y descartó el formato recital.
Lo imagino a la distancia, casi como si lo estuviera viendo en una sala de cine de las que todavía conservan las butacas de pana roja: Jeremy Allen White sentado en el living de un programa matutino, con esa media sonrisa que aprendió a fabricar el cocinero torturado de The Bear, diciendo que sí, que por favor, que lo dejen meterse en el traje del doctor Frankenstein y recitar de memoria la frase de las sillas de montar calientes. Hay algo profundamente simpático en ver a un actor consagrado levantar la mano para un papel que todavía no le ofrecieron, y más cuando el personaje en cuestión es Gene Wilder, uno de esos intérpretes que parecen haber inventado la comedia moderna sin proponérselo demasiado.
El biopic ya tiene luz verde y un director con calle
El proyecto, confirmado en junio pasado, quedó en manos de Dito Montiel, realizador neoyorquino que sabe moverse en historias de márgenes y personajes heridos, con films como A Guide to Recognizing Your Saints y The Mayor of Harmstown en su currículum. La decisión más saliente de lo poco que se conoce es que no será un biopic musical, algo casi una herejía si se piensa en el ADN artístico de Wilder, pero que probablemente apunta a tomar al hombre en serio más allá del histrionismo que lo hizo famoso.
Porque Wilder fue mucho más que el dueño de la fábrica de chocolate y el asistente del barón Frankenstein. Fue, como recordaron varios críticos cuando se confirmó el proyecto, un actor con un timing prodigioso y una fragilidad que pocos notaron, capaz de sostener la comedia con el cuerpo y de conmover con una mirada, algo que White demostró de sobra en su trabajo reciente.
La conversación ocurrió en el programa TODAY, y la frase de White quedó dando vueltas como un disco de vinilo: "Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes... era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen".
“Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes... era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen.”Jeremy Allen White, en el programa TODAY
Un parecido que las redes no se cansan de marcar
Lo que muchos fans vienen señalando desde hace tiempo en redes sociales, y que parece el verdadero motor de esta candidatura, es el parecido físico entre ambos. Cabello rizado, ojos claros, esa manera de mirar entre sorprendida y melancólica. White, de 35 años, tuvo que salir a aclarar en más de una nota que no tiene ningún parentesco con Wilder, algo que muchos daban por hecho. "No tengo relación con Gene Wilder. Creo que lo piensa mucha gente", señaló en una entrevista previa, casi pidiendo disculpas por desinflar una teoría que a varios les hubiera encantado confirmar.
No es la primera vez que White se anima con una figura real. El año pasado se metió en la piel del joven Bruce Springsteen en Deliver Me From Nowhere, de Scott Cooper, una experiencia que el propio actor describió como una de las más intensas de su carrera, con la presión extra de encarnar a alguien que sigue vivo y mirando.
¿Qué falta para que el casting se cierre?
- Confirmación oficial del nombre del actor protagonista, todavía sin anuncio formal.
- Definición del resto del elenco, ya que solo está asegurado Dito Montiel como director.
- Fechas de rodaje y estreno, sin precisiones hasta ahora.
- La decisión de que no sea un biopic musical, lo que cambia las expectativas sobre el tono de la película.
Mientras tanto, White sigue mostrando que puede con todo: su trabajo en El precio de la red, la serie de Hulu en la que interpreta a un desarrollador de Silicon Valley con la camiseta siempre arrugada y la mirada perdida, le dio otra capa de credibilidad para pensar en papeles de mayor recorrido dramático. Si finalmente le dan el llamado, no me extrañaría nada que el resultado sorprenda hasta a los más escépticos: hay un aire de familia entre los dos, algo en la manera de mover las manos y de dejar la emoción colgando en el aire, que parece pensado para reencarnarse en pantalla. Personalmente, y se lo digo con la honestidad de quien creció mirando Gene Wilder en VHS los domingos a la tarde, me gustaría verlo. Y creo que a él también.
