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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Jaime Lorente se sienta detrás de la cámara y la película se le bifurca en el medio

El actor español debuta como director con "El mal hijo", una historia ambientada en Murcia que arranca con la intimidad de un niño abandonado y se pierde cuando decide vestirse de thriller. Crítica en primera persona desde una sala oscura.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 1 h
Jaime Lorente se sienta detrás de la cámara y la película se le bifurca en el medio

Llegué al cine con la expectativa de ver a un conocido de la pantalla chica animándose a contar algo propio desde la butaca de director. Jaime Lorente, a quien muchos seguimos desde La casa de papel o Élite, se sentó del otro lado con El mal hijo, una ópera prima ambientada en Murcia que, al menos en su primera mitad, respira una verdad incómoda que ya quisiera cualquier telefilm europeo.

La sala todavía conservaba ese rumor de pochoclo y butacas cuando aparecieron las primeras imágenes: un nene solo en un balcón, una abuela que lo recibe sin grandilocuencias, una infancia empujada a arreglárselas solo. Lorente elige contar ese vínculo con paciencia, sin subrayados, y durante un buen rato uno olvida que está viendo un debut y se entrega a esa cocina familiar filmada con una intimidad que casi parece robada.

Un arranque que vale la pena

Hay una ceremonia vista por una puerta entreabierta y una conversación de chicos al atardecer que me dejaron mirando fijo la pantalla, no porque pasen cosas extraordinarias sino porque el director se toma el tiempo de dejar que existan sin forzarlas. Ese es el cine que me interesa: el que confía en que un silencio y un pasillo mal iluminado pueden decir más que cualquier giro argumental.

Pero la película pega un salto temporal y, con él, un volantazo de género. Rubén, Rubén, deja la infancia y se interna en un universo de narcotráfico, mafiosos de pueblo y persecuciones que ya vimos cien veces. La calidez de la primera parte se evapora y aparecen los lugares comunes del cine negro español: el galpón, los tipos de siempre, el reloj de la amenaza corriendo al fondo.

Una opinión desde la butaca

No defrauda de manera estrepitosa, pero tampoco deja huella, y creo que esa es la peor combinación para un debut. Hay oficio, hay un elenco que responde con profesionalidad, y se nota la mano de alguien que mira cine con atención. Lo que no se nota todavía es la voz propia en el momento de decidir qué historia quiere contar y hasta dónde la quiere llevar.

A mí, que vengo siguiendo a Lorente como actor desde hace años, me queda la sensación de que se guardó lo mejor para el principio y se confió después. El camino del thriller ya fue transitado por directores con más callo y más pulso; en cambio, esa Murcia íntima de la primera media hora merecía un guion que se animara a quedarse ahí un poco más. Si vuelve a dirigir, espero que se lo permita.

“Hay escenas genuinas en la primera parte que muestran una sensibilidad que después se diluye en el ruido del género.”Sofía Agüero
SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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