Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Hormonas en movimiento: seis ajustes cotidianos que las endocrinólogas recomiendan para sostener el equilibrio

Estrógeno, progesterona, cortisol, tiroides: el cuerpo femenino cambia de forma permanente y, cuando las oscilaciones se desmadran, aparecen señales concretas. Cuatro especialistas repasaron qué mirar y qué hábitos pueden marcar la diferencia en la alimentación, el movimiento y el descanso.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 38 d
Hormonas en movimiento: seis ajustes cotidianos que las endocrinólogas recomiendan para sostener el equilibrio

Soy Teresa Gordillo y arranco la nota con una escena que cualquiera reconoce: son las siete de la mañana en un departamento de Villa Urquiza, entra algo de sol por el balcón, y María Eugenia, que tiene 47 años y vive en el barrio desde siempre, se sirve un café mientras revisa en el celular si volvió a dormir mal. Esa noche corta, esa fatiga que no se explica, esos cambios de humor que ella misma nota y le cuesta nombrar forman parte del paisaje hormonal cotidiano que las endocrinólogas describen con una idea muy concreta: las hormonas no están para quedarse quietas, están para moverse, y el problema aparece cuando se mueven demasiado lejos de su rango y el cuerpo lo traduce en síntomas.

Por qué fluctúan y cuándo hay que preocuparse

La endocrinóloga reproductiva y ginecóloga Li-Shei Lin, a quien las colegas suelen citar como referencia en endocrinología reproductiva, repite una idea que parece sencilla pero ordena todo lo demás: los niveles hormonales cambian a lo largo del día y a lo largo del ciclo menstrual de manera intencional, y eso no es un desperfecto sino un diseño. La meta, dice, no es que sean idénticos cada mañana, sino que el organismo funcione bien y los síntomas estén bajo control. En la misma línea, la endocrinóloga Rekha Kumar, profesora de medicina clínica en Weill Cornell Medical College, precisa que existe una alteración cuando una o más hormonas se alejan de sus rangos y eso produce señales perceptibles para la paciente.

El listado de señales que justifican una consulta es más largo de lo que uno imagina e incluye menstruaciones irregulares o ausentes, fatiga que no cede con el descanso, dificultades para dormir, cambios de humor persistentes, ansiedad, sofocos, sudores nocturnos y una disminución del deseo sexual que a veces cuesta reconocer. También pueden aparecer modificaciones en el cabello o en la piel, y variaciones de peso sin causa aparente. La lista de causas es amplia: estrés prolongado, cambios importantes de peso, ciertos medicamentos y enfermedades como los trastornos de tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura. La endocrinóloga Carla DiGirolamo agrega un dato que conviene tener presente: entre el 80 y el 85 por ciento de las mujeres experimentará síntomas durante la perimenopausia y la menopausia, y algunos pueden ser verdaderamente debilitantes, una cifra que dimensiona algo que suele vivirse en silencio.

Seis hábitos que pueden ayudar a regular las hormonas

Sobre el ejercicio, la endocrinóloga reproductiva Sheeva Talebian suele explicarlo de manera directa: moverse con regularidad ayuda a regular la insulina, el cortisol, el estrógeno y la progesterona, cuatro hormonas que pesan en cualquier consulta. La Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, más dos jornadas de ejercicios de fuerza, y Talebian aclara un punto que muchos gimnasios ignoran: los entrenamientos de alta intensidad elevan transitoriamente el cortisol, por lo que conviene alternarlos con sesiones más suaves. El segundo eje es el sueño, y por eso las especialistas insisten en una rutina estable, ya que dormir mal de manera sostenida desordena el cortisol, la melatonina y la sensibilidad a la insulina, y el cuerpo lo cobra.

  • Mantener un horario de sueño regular y priorizar entre siete y nueve horas por noche, porque el descanso sostiene al cortisol y a la melatonina.
  • Cuidar la alimentación con proteína en cada comida, fibra, grasas saludables y alimentos ricos en fitoestrógenos como la soja, las semillas de lino y los garbanzos, que pueden colaborar con el equilibrio hormonal.
  • Sumar actividad física moderada la mayoría de los días, sumando fuerza dos veces por semana, y alternar los entrenamientos intensos con caminatas o yoga.
  • Aprender a manejar el estrés con técnicas concretas como respiración profunda, meditación o paseos al aire libre, porque el cortisol crónico afecta a todas las demás hormonas.
  • Limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaco, ya que ambos alteran el metabolismo hormonal y el funcionamiento ovárico.
  • Realizar controles médicos periódicos y estudios de sangre para tiroides, insulina y hormonas sexuales, para detectar desvíos antes de que se vuelvan sintomáticos.
“La meta no es que las hormonas sean idénticas cada día, sino que el organismo funcione bien y los síntomas estén bajo control.”Li-Shei Lin, endocrinóloga reproductiva y ginecóloga

Cierro volviendo al balcón de Villa Urquiza: María Eugenia deja la taza en la pileta, mira el sol que ya entra derecho y se anota tres cosas para esta semana, dormir a la misma hora, caminar cuarenta minutos después del trabajo y pedir un turno para controlar tiroides e insulina, porque hace un año que arrastra un cansancio que el café ya no explica. Las hormonas, dicen las endocrinólogas, se mueven siempre; la tarea de cada una es movernos también, con hábitos pequeños que les marquen un ritmo más amable al cuerpo y a la vida que lleva dentro.

TG

Te puede interesar