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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Homenaje a Romina Yan: Yankelevich aclaró por qué Darío Giordano terminó en la foto

El productor salió al cruce de quienes se preguntaron qué hacía el padre de Franco, Valentín y Azul en el show del Gran Rex. Contó que ninguno lo invitó, que Azul cantó esa noche y que todo se destapó a partir de un mensaje de Cris Morena. Un relato que vuelve a poner la lupa sobre la familia.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 3 d
Homenaje a Romina Yan: Yankelevich aclaró por qué Darío Giordano terminó en la foto

Me acuerdo perfectamente de esa noche de septiembre de 2018, cuando el Gran Rex se llenó de globos, lágrimas y aplausos para recordar a Romina Yan en lo que habría sido su cumpleaños 44. Por eso, cuando estos días volvió a circular por las redes un video de Darío Giordano hablando con la prensa a la salida de aquel ViveRo, me pasó lo mismo que a miles de lectores: una mezcla de confusión y ganas de entender qué había pasado ahí. Ahora, Gustavo Yankelevich se sentó a dar las explicaciones que faltaban, y el cuadro completa una historia que duele.

La aclaración que faltaba sobre aquella noche

En una de esas conversaciones que mantienen los productores con la prensa cuando algo se vuelve tendencia, Yankelevich fue directo: nadie había invitado a Darío Giordano al homenaje. “Leí que algunos preguntan para qué lo invitamos. Nadie lo invitó”, resumió, todavía con cierto tono de fastidio por tener que explicar lo obvio. La aclaración no es menor, porque durante años quedó instalada la imagen de un padre “acompañando” a sus hijos en un evento emotivo, como si hubiera sido un convidado más.

Según reconstruyó el productor, lo que ocurrió fue mucho más simple y, a la vez, mucho más revelador. Azul, la más chica de los hermanos, tenía una participación artística confirmada en el show: esa noche subió al escenario junto a Franco y Valentín para cantar en recuerdo de su mamá. La pregunta que quedaba flotando era con quién llegaba al teatro. Y ahí aparece la decisión que terminó armando el escándalo: “Darío, en lugar de mandarla con otra persona, fue él. La llevó, la esperó y entonces dio la nota”, graficó Yankelevich, casi como describiendo una jugada de tablero que terminó saliendo mal.

“Habló como si los chicos hubieran estado felices viviendo con él. Lo veo y no lo puedo creer.”Gustavo Yankelevich

El mensaje de Cris Morena que encendió las alarmas

El productor también abrió una puerta que hasta ahora había estado cerrada. Contó que la primera en avisarle que algo raro pasaba con sus nietos fue Cris Morena, la propia mamá de Romina, que se convirtió con los años en una especie de faro para la familia. El mensaje fue corto y alarmante: “Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos.” A partir de ahí, según su relato, se desencadenó todo lo que después se hizo público con la palabra de Valentín en los medios.

Franco, el mayor, fue el primero en pedirle irse a vivir con él. Yankelevich dice que cuando le preguntó por qué, el adolescente le contestó que su padre lo había golpeado al enterarse de ese pedido. Esa frase, dicha por un pibe de entonces 13 o 14 años, es la que quebró la decisión familiar de mantener todo en silencio mientras la Justicia actuara.

Por qué esperaron tanto para hablar

El productor fue claro con el porqué de la estrategia: “Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí.” Es decir, lo que estaba en juego no era un título de diario ni un trending topic, sino que un juez les entregara la custodia de los dos varones. Después de la denuncia y con la intervención de la Justicia, Franco y Valentín quedaron bajo su cuidado. Las razones del silencio, entonces, no eran por complicidad ni por olvido: eran por cálculo, y por proteger a los pibes hasta que la tenencia estuviera firmada.

Si me permiten la opinión, lo más crudo de esta historia no es el video viral ni la aclaración tardía, sino el contraste entre las dos imágenes de Darío Giordano que conviven en la cabeza de la gente. Por un lado, el padre presente en una noche de homenaje a la madre de sus hijos, casi como un escudo humano. Por el otro, el hombre al que su propio hijo adolescente le terminó contando que lo había golpeado por querer irse a vivir con su abuelo. Las dos fotos son ciertas, y ahí está el espanto: en la misma noche, en el mismo teatro, el país entero vio una cosa y los chicos estaban viviendo otra. Ojalá que cuando Franco, Valentín y Azul sean grandes puedan mirar hacia atrás y sentirse, al menos, un poco en paz.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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