Expectativas empresarias 2026: precios estables, dólar contenido y una rentabilidad que sigue sin despegar
Un sondeo entre 355 directivos de compañías argentinas muestra que casi la mitad no piensa mover sus listas de valores en los próximos meses, mientras proyecta una inflación del 31% y un tipo de cambio oficial de $1.665 para fin de año, unos 130 pesos por encima de la cotización minorista del Banco Nación.
La fotografía del momento que arroja el relevamiento consultado por este medio es la de un empresariado que apuesta por la cautela: el 49% de los 355 directivos encuestados (entre directores generales, gerentes generales y propietarios de empresas) decidió no modificar sus listas de precios en los próximos meses, mientras que el 34% proyecta aumentos y el 17% restante anticipa bajas. La distribución sugiere que las firmas prefieren absorber parte de la incertidumbre antes que trasladarla de manera agresiva a las góndolas.
Empleo e inversión: el statu quo como estrategia dominante
- 51% conservará la dotación de personal actual.
- 26% planea incorporar nuevos trabajadores.
- 23% prevé recortes en su planta.
- 49% sostiene su nivel de inversión en activos fijos.
- 31% proyecta aumentar esas inversiones.
- 20% anticipa una reducción del gasto de capital.
Las decisiones de confirman esa lógica defensiva: la mayoría opta por no tocar la estructura de personal ni el volumen de inversión, un comportamiento que suele asociarse a etapas donde las empresas privilegian la preservación de caja por sobre el crecimiento. En paralelo, los consultados proyectan para el cierre de 2026 una inflación anual promedio del 31%, tres puntos por debajo de la medición anterior, en línea con la desaceleración que viene mostrando el INDEC —que registró una variación interanual del 33,5% en agosto—.
El tipo de cambio previsto: $1.665 y una brecha que se amplía con los precios
Para el 31 de diciembre, los directivos estiman un tipo de cambio oficial en torno a $1.665. Con el dólar minorista del Banco Nación ubicado cerca de $1.535, esa proyección implica una suba de aproximadamente 130 pesos en lo que resta del año, equivalente a un avance cercano al 8%. Un porcentaje que, comparado con la inflación del 31% prevista por los propios consultados, muestra que las empresas descuentan una pérdida de valor relativo del peso frente al dólar —o, mirado desde el otro lado, una apreciación cambiaria real— que condicionará la discusión de precios en los próximos meses.
Los problemas que encabezan la agenda de los consultados también describen ese cuadro: el 28% identifica a los temas financieros —rentabilidad y acceso a financiamiento— como su principal dolor de cabeza; el 22% apunta a la incertidumbre económica general, y el 20% menciona los costos energéticos, salariales y de insumos. La secuencia revela que la restricción no es tanto el contexto macro como la liquidez diaria de las compañías.
En ese marco resulta elocuente la paradoja que surge al cruzar las respuestas: el 53% de los directivos espera vender más unidades y el 52% proyecta mayor facturación, pero apenas el 20% cree que su rentabilidad aumentará el próximo año. El 44% la ve estancada y el 36% anticipa una caída, lo que configura un escenario de crecimiento de volúmenes sin traducción a margen. El índice de confianza sintetiza esa tensión: subió cinco puntos entre enero y junio de 2026, de 89 a 94 unidades, aunque todavía se ubica muy por debajo de los 124 puntos registrados a fines de 2024, una referencia que el propio sector reconoce como techo todavía lejano.
