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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El bodegón centenario de Villa Devoto donde la milanesa se come entre cuatro

Abrió en 1908 como cervecería con cancha de bochas y hoy es un clásico del barrio: mil milanesas por mes, mozos de cuatro décadas y palmeras que crecieron con la esquina.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 2 d
El bodegón centenario de Villa Devoto donde la milanesa se come entre cuatro

Si alguna vez te cruzaste por la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, en Villa Devoto, y viste esas palmeras enormes que parecen marcar el territorio, te cuento que son casi tan antiguas como el local que custodian. Ahí funciona el Bar Alemán, un bodegón que abrió en 1908 y que lleva 118 años en pie, algo que en Buenos Aires no es cualquier cosa. Nació como cervecería con glorieta, cancha de bochas y hasta una serpentina de 120 metros en el sótano que enfriaba los barriles con hielo. Las palmeras, en esa época, no superaban la altura de una persona.

Con el tiempo la oferta se corrió del chucrut y las salchichas alemanas hacia la cocina que hoy lo identifica. La estrella de la casa es la milanesa napolitana, un bife enorme que los mozos sugieren pedir para tres, aunque en la práctica alcanza para cuatro y suele dejar para llevar. La cifra asombra: venden alrededor de mil milanesas por mes, una locura si uno piensa en un local de barrio. Un sábado a la noche pueden llegar a juntarse entre 350 y 400 personas, y cuando eso pasa los dueños descorchan champán para celebrarlo, como en los mejores años de los ochenta, cuando llegaron a servir 21.000 cubiertos en diciembre.

Una historia que cambió de manos en 1983

La etapa actual del bar arrancó en diciembre de 1983, cuando Carlos y Manolo compraron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía a los pocos meses. El primer fin de semana hicieron 700 cubiertos, empezaron con siete mozos y terminaron la semana con catorce. En diciembre de 1984 el propietario original les renovó el contrato y dos años después les vendió la propiedad; la deuda se saldó con un alquiler proporcional, sin hipoteca, en una operación de esas que parecen de otra época.

  • Fundado en 1908 como cervecería con cancha de bochas y glorieta.
  • Alrededor de mil milanesas napolitanas vendidas por mes, recomendadas para compartir entre tres o cuatro.
  • En su mejor momento llegó a 21.000 cubiertos en diciembre; hoy un sábado pico ronda las 400 personas.
  • Mantiene los boxes originales de ligustrina y el piso de canto rodado que varios clientes recuerdan desde chicos.
  • La cocina se triplicó en superficie y se incorporó aire acondicionado, lo que lo volvió un restaurante de todo el año.

Lo que más llama la atención, si te sentás en una mesa, es el detalle humano: hay mozos con más de cuarenta años en el local, que ya atendieron a los padres de los comensales actuales y ahora les sirven a los nietos. El piso de canto rodado y los boxes de ligustrina se conservan porque los propios clientes pidieron que no se tocaran. Lo que sí cambió para siempre fue la cocina, que pasó de 30 a 80 metros cuadrados, y la instalación del aire acondicionado, que convirtió lo que era casi un negocio de verano en un restaurante al que se puede ir los 365 días.

En los últimos años, las redes sociales le sumaron un público joven que llega pidiendo específicamente lo que vio en una foto o un video. Los propios dueños reconocen que cuando una preparación se viraliza, ocho de cada diez mesas la piden, lo que obligó a afinar la ejecución de la milanesa napolitana hasta dejarla con una formulación mucho más precisa que la de los primeros tiempos.

Cómo llegar, qué pedir y cuándo conviene ir

Si te tentaste, te lo ubico: el Bar Alemán queda en Pedro Morán y avenida San Martín, pleno corazón de Villa Devoto. Lo más fácil es llegar en tren hasta la estación Devoto de la línea Mitre (ramal Suárez) y caminar unas cinco cuadras hacia el oeste. En colectivo, varias líneas de la zona paran sobre San Martín a la altura del bar. El precio de referencia para dos personas, con una napolitana para compartir, una bebida por cabeza y un café, ronda los 25.000 a 30.000 pesos, dependiendo de lo que sumes en entradas o postre.

Si te copa la movida bodegonera pero querés algo un poco más fuera de radar, en el mismo barrio queda El Cortijo, un clásico menos itado con buenas porciones de comida casera y una atención que ya no se encuentra. Y si te animás a cruzar a Villa del Parque, El Pibe de Oro tiene una milanesa a la napolitana que también se viraliza cada tanto y suele estar más tranquilo los domingos al mediodía.

La mejor época para ir es, sin dudas, el otoño y la primavera: la esquina de las palmeras queda preciosa con las hojas que cambian, y como todavía no hace el calor pesado del verano ni el frío cortante de junio, la caminata desde la estación se disfruta. En diciembre hay que armarse de paciencia porque el lugar explota, pero si te toca ir un sábado a la noche y ves que descorchan champán, ya sabés: sos parte de una mesa que volvió a llenar la casa, como en los mejores años.

“Cuando alguna preparación se viraliza, ocho de cada diez mesas la piden. Esa exposición nos obligó a afinar la milanesa napolitana, que hoy sale con una formulación más precisa que en los primeros años.”Dueño actual del Bar Alemán
JQ

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