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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la casa se llena de años: cómo acompañar a una familia neuquina a pedir ayuda al municipio

Un incendio en San Lorenzo Norte dejó al descubierto una acumulación de residuos que habla de una vulnerabilidad que muchas veces no se ve. El Municipio explicó paso a paso qué hacer y qué condición se necesita.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 29 d
Cuando la casa se llena de años: cómo acompañar a una familia neuquina a pedir ayuda al municipio

El sol de la mañana entra tibio sobre las calles todavía húmedas del barrio San Lorenzo Norte, en Neuquén, y mientras el viento de la meseta arrastra un poco de polvo, los vecinos todavía comentan lo que pasó esa madrugada: un fuego que devoró una casa y que, al apagarse, dejó ver otra capa anterior de la historia, la de los objetos acumulados durante años dentro de la vivienda, incluso encima de los techos, como si la casa hubiera ido guardando cosas en silencio hasta que un chisporazo lo decidió todo.

Quiero contar esto con cuidado porque detrás de cada llamado al municipio hay una persona y, casi siempre, una familia que no sabe cómo empezar a pedir lo que necesita. El subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén, Cristian Haspert, vecino de la zona oeste de la ciudad, me lo resumió con una frase que me quedó dando vueltas: "Ya se fueron seis camiones llenos de residuos y una caja de 20 metros cúbicos", dijo sobre el operativo que se montó en esa casa, y agregó que, entre lo retirado, había electrodomésticos, bicicletas, calzado, madera y otros artículos de gran tamaño que se habían ido sumando con el paso del tiempo, sin que nadie -ni los propios dueños- pudiera resolverlo por sus propios medios.

Qué ofrece el Municipio y cómo se activa

  • Línea 147, atendida por el Municipio.
  • Comisiones vecinales del barrio donde vive la familia.
  • Familiares o allegados de quien habita la propiedad, que pueden iniciar el trámite.
  • Para avanzar, es indispensable la autorización firmada del propietario.

La asistencia que brinda la comuna no es sólo simbólica: aporta trabajadores, equipamiento, vehículos y contenedores, y se hace cargo de trasladar todo lo retirado al Complejo Ambiental de la meseta, que es el destino final que tiene previsto el Municipio para los residuos de la ciudad. Haspert me explicó que muchas actuaciones empiezan cuando el entorno advierte que la situación excede a la familia y se comunica con el Municipio, y que ese primer paso suele ser el más delicado, porque antes de mover una sola bolsa hay que conversar con quien vive en la casa para que acepte la ayuda.

“Hay intervenciones que no pudimos hacer porque el propietario no firmó el permiso. Es el primer paso, y a veces hay que ir varias veces a charlar antes de que la persona lo acepte.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén

Pienso, mientras escribo, en lo que significa ese trámite: alguien del Municipio llamando a la puerta, ofreciendo meter una cuadrilla entera en el living, en el pasillo, en el techo. Es una operación íntima, y por eso mismo se hace con vecinos y con allegados: la Comisión Vecinal de San Lorenzo Norte acercó la asistencia inicial a los damnificados del incendio y, después, el personal municipal trabajó junto a residentes del barrio para retirar lo que el fuego no había tocado. Haspert me insistió en que esa cantidad de material combustible acumulado sobre los techos representaba un riesgo concreto tanto para quienes vivían en el domicilio como para las casas linderas, y que el incendio dejó a la vista una vulnerabilidad que muchas veces permanece oculta hasta que pasa algo así.

Lo que deja esta historia

Me quedo con una idea que creo que sirve para todos: si en tu barrio, si en tu familia, si entre tus conocidos hay alguien que vive entre objetos acumulados que ya no puede mover solo, no hace falta esperar a que un incendio lo haga visible. Un llamado a la línea 147, una palabra en la comisión vecinal o una conversación con un familiar puede ser el inicio de una limpieza que, por sí misma, la persona no iba a poder encarar. El Municipio neuquino tiene el equipo y los camiones, lo que pide a cambio es un sí, una firma y el compromiso de caminar esa primera parte del camino en conjunto, como terminó ocurriendo en San Lorenzo Norte, donde los vecinos todavía miran la casa reconstruida y, sobre todo, los techos limpios, con un poco más de aire para respirar.

TG

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