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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cómo transformar el pollo que sobró en una tarta que salva la semana

Con lo que ya hay en la heladera y un poco de masa casera se puede armar una comida nueva sin volver a comprar el ingrediente principal. Calabaza, choclo, cebolla y otras verduras son las grandes aliadas.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 24 d
Cómo transformar el pollo que sobró en una tarta que salva la semana

Te imagino abriendo la heladera y encontrando ese medio pollo del domingo que no sabés qué hacer con él. La buena noticia es que no tenés que rendirte ni caer en la misma preparación de siempre. Una tarta es de las mejores salidas que existen para darle una segunda vida a esa carne cocida, sumar los vegetales que andan dando vueltas y resolver una comida entera sin pasar por la verdulería ni por la carnicería.

La base de todo está en el pollo que ya tenés: puede ser pechuga o pata muslo, hervido, al horno, a la parrilla o salteado el día anterior. Lo importante es tratarlo bien para que no quede seco, porque la carne que ya pasó por el fuego pierde humedad y tiende a endurecerse. El truco es cortarlo en cubos o desmenuzarlo y saltearlo unos minutos con cebolla y morrón; si ves que se pega al sartén o queda muy firme, un chorrito de agua durante la cocción devuelve la jugosidad.

Combinaciones que funcionan con lo que hay en casa

No hace falta buscar ingredientes raros ni gastar de más. La calabaza asada mezclada con queso da una base cremosa que envuelve el pollo y queda muy suave al paladar. El choclo amarillo junto con crema de choclo blanco aporta otra textura, más granulada y con cuerpo. Y si querés algo bien simple, la cebolla bien dorada como del relleno es una de las opciones más rendidoras y baratas.

  • Zanahoria en tiras o cubos
  • Espinaca salteada o cruda
  • Zapallito cortado en rodajas finas
  • Morrón en tiras, clásico y siempre presente
  • Puré de berenjena, morrón, calabaza o batata como base para reemplazar parte de la carne

Para unir todo y que la preparación no se desarme, un poco de queso, un huevo batido o un chorrito de crema hacen maravillas. Y si querés darle más onda, unos granos de choclo, unas tiras de morrón o un puñado de espinaca le cambian la cara sin sumar casi nada de costo extra.

Masa casera: la diferencia se nota

Si te copa la idea de hacer todo en casa, la masa lleva apenas tres ingredientes básicos: dos tazas de harina, media taza de agua y media taza de aceite. Esa proporción, mitad y mitad entre líquido y grasa, da una textura más arenosa, tipo crumble, que va muy bien con rellenos húmedos. Unir todo lleva cinco minutos, dejar descansar en la heladera un rato ayuda a que sea más fácil estirarla.

Una vez que la masa está lista, sumarle condimentos marca la diferencia: orégano, ajo en polvo, ají molido, unas semillas de sésamo o de lino por encima. Así, tanto la base como el relleno se amoldan a lo que haya en la alacena y a los gustos de cada uno, sin necesidad de salir a comprar nada extra. La mejor época para cocinar esta tarta es justo cuando sobra pollo asado de un domingo de reunión o de un asado entre amigos; también en los meses frescos, cuando la calabaza y el zapallito están en su punto y más baratos en la verdulería.

JQ

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