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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cinco creencias sobre el corazón que todavía circulan y que un cardiólogo de Cleveland Clinic se encarga de desarmar una por una

Las enfermedades cardiovasculares se cobraron 19,8 millones de vidas en 2022, casi un tercio del total global, según la OMS. Un especialista repasó los errores más comunes y explicó qué hacer en cada caso.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 38 d
Cinco creencias sobre el corazón que todavía circulan y que un cardiólogo de Cleveland Clinic se encarga de desarmar una por una

En el consultorio del cardiólogo Luke Laffin, en Cleveland, la escena se repite con una frecuencia que ya dejó de sorprenderlo. Llegan pacientes convencidas de que el corazón es cosa de hombres, o que un dolor en el pecho a los treinta y pocos no puede ser nada serio, y se encuentran con un diagnóstico que les cambia la agenda de la semana. La enfermedad cardiovascular no avisa con bombos y platillos, y por eso mismo todavía colecciona una serie de mitos que la profesión médica lleva años tratando de desarmar, con la paciencia de quien sabe que una mala idea instalada en la cabeza puede costar mucho más que una consulta a tiempo.

Los cinco mitos que Laffin se encarga de desarmar

  • El corazón no es un asunto de hombres: las mujeres tienen factores de riesgo propios, como la menopausia, el uso de anticonceptivos orales y complicaciones durante el embarazo, y suelen postergar sus controles frente a otras responsabilidades cotidianas.
  • La enfermedad cardíaca no espera a los cincuenta: las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar a los veinte, treinta o cuarenta años, muchas veces sin síntomas, sobre todo cuando hay predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión.
  • Los antecedentes familiares no son una sentencia: aumentan el riesgo, pero no lo vuelven inevitable, y se pueden compensar con alimentación saludable, actividad física, dejar de fumar y moderar el alcohol.
  • Sentirse bien no es sinónimo de estar a salvo: la hipertensión y el colesterol elevado suelen avanzar en silencio y el primer aviso puede ser un infarto o un accidente cerebrovascular.
  • El deterioro cardiovascular no es inevitable con el paso de los años.
“El corazón no discrimina por sexo.”Luke Laffin, cardiólogo de Cleveland Clinic

La recomendación del especialista es directa y no necesita adornos: conocer los propios factores de riesgo y conversarlos con un médico de cabecera, que puede derivar a cardiología si la situación lo requiere. También sugiere análisis de sangre y chequeos regulares en adultos jóvenes, porque la predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión puede estar presente desde edades tempranas, mucho antes de que el cuerpo mande señales claras.

Cuando los cambios de hábito no alcanzan, existen medicamentos seguros para controlar la presión arterial y el colesterol, algo que Laffin recuerda cada vez que alguien le dice que prefiero no tomar nada. La idea de que sentirse bien equivale a estar libre de riesgo es, justamente, la que vuelve a la consulta a pacientes que llegaron tarde. Por eso la sugerencia más repetida es la más simple: consultas anuales con el médico de atención primaria y análisis periódicos para seguir la evolución de esos indicadores antes de que se transformen en una urgencia.

En aquel consultorio de Cleveland, mientras afuera el sol de la tarde entra sin pedir permiso, Laffin vuelve a levantar la vista del escritorio. Tiene enfrente a una mujer de cuarenta y pocos que llegó convencida de que su dolor en el pecho era estrés, y se va con un turno para estudios cardiológicos. Es una escena chica, casi cotidiana, pero también es exactamente el tipo de momento que muestra por qué los mitos sobre el corazón siguen pagando un precio alto: porque mientras circulan, alguien posterga una consulta que no debería postergar.

TG

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