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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cavill y Gyllenhaal se cruzan en Canarias bajo la lupa de Guy Ritchie: una postal de acción con arena, buggy y balas

El realizador inglés vuelve a la pantalla grande con «En la zona gris», un filme rodado en Tenerife donde la dupla protagónica se mueve entre persecuciones, conspiraciones y un archipiélago que parece tener dueño. Un repaso, en primera persona, por lo que se sabe del proyecto.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 28 d
Cavill y Gyllenhaal se cruzan en Canarias bajo la lupa de Guy Ritchie: una postal de acción con arena, buggy y balas

Hay una imagen que se me repite cada vez que arranca una película de Guy Ritchie y que, con el correr de los años, se fue volviendo una especie de firma: la de un grupo de tipos de traje -o sin traje, pero igual de astutos- moviéndose por un escenario que parece sacado de una postal, mientras por detrás se cocina una trampa que todavía no vimos. Ahora, con «En la zona gris», el director inglés cambia el Londres cocido de niebla o los callejones parisinos por algo que, al menos en el papel, promete todavía más jugo visual: las Islas Canarias, con Tenerife como plato principal. Y lo hace con dos actores que, mirándolos en el afiche, ya anticipan el tono de blockbuster con el que Ritchie quiere volver a la carga después de sus últimas series.

Lo que más me llamó la atención al leer la propuesta es el combo de nombres. Por un lado, Henry Cavill, que viene de colgarse la capa del Hombre de Acero en las últimas entregas de Superman y que acá parece dispuesto a sacarse ese peso épico de encima para meterse de lleno en el universo de tiros y persecuciones que tanto le gusta al realizador. Por el otro, Jake Gyllenhaal, un actor al que uno asocia más con el drama de precisión («Donnie Darko», «Brokeback Mountain») pero que ya sabe lo que es aceitar motores en thrillers de acción como «Ambulance» o, más cerca en el tiempo, la remake de «Road House», donde también se Codeó con el músculo y los golpes. Que Ritchie los haya juntado en una misma historia no es un detalle menor: significa que la película se apoya en dos presencias muy distintas pero complementarias, la del héroe físico y la del tipo que parece estar midiendo todo lo que pasa a su alrededor.

Un archipiélago bajo sospecha

La historia, según lo que se conoce hasta ahora, propone a las Islas Canarias como un territorio que está bajo el control de un misterioso millonario. Esa idea, la de un paraíso que en realidad funciona como el patio trasero de alguien con demasiado poder, ya la vimos mil veces, pero acá viene condimentada con conspiraciones, criminales y el menú clásico del género: disparos, explosiones, corridas en buggy por la playa y, por lo que se deduce, alguna que otra pelea en un bar con pocas ventanas. Tenerife no es solo un fondo bonito: es casi un personaje más, con sus acantilados, sus pueblos costeros y esa luz que ya quisieran para sí medio Hollywood.

  • Dirección: Guy Ritchie, responsable de títulos como «Snatch», «Operación U.N.C.L.E.» y «Sherlock Holmes», y de las series «The Gentlemen», «Mobland» y «El joven Sherlock», con «Capital» todavía en preparación.
  • Protagonistas: Henry Cavill y Jake Gyllenhaal, dos caras muy conocidas del cine de Hollywood que vuelven a un terreno de acción y suspenso.
  • Elenco destacado: el español Carlos Bardem, que se suma a una producción con base internacional y le pone acento ibérico al reparto.
  • Locación principal: la isla de Tenerife, en las Islas Canarias, donde se rodaron las principales secuencias y que funciona casi como un tercer protagonista.
  • Ejes de la trama: persecuciones, enfrentamientos armados, conspiraciones, criminales y un archipiélago que parece tener dueño.

Para los que seguimos la carrera de Ritchie desde sus tiempos de «Lock, Stock and Two Smoking Barrels» o «Snatch», este filme se lee como un regreso a su zona de confort, esa donde los diálogos filosos y los planes elaborados conviven con la cámara lenta y los choques de autos de gama alta. Pero también hay algo nuevo: la decisión de rodar buena parte de la acción en exteriores naturales, aprovechando las playas y los caminos volcánicos de Canarias, en lugar de los sets urbanos a los que nos tenía acostumbrados. Es una movida inteligente, porque le saca al relato ese aire de «ciudad europea reciclada» y le da, en cambio, una sensación de exotismo que pega bien con la idea de un lugar que parece apartado del mundo pero que, en realidad, está en el centro de algo muy oscuro.

A mí, particularmente, lo que más me engancha de este tipo de películas no es ni el elenco ni los paisajes, sino la posibilidad de que Ritchie haya encontrado un guion que le permita volver a hacer lo que mejor sabe: enredar la trama hasta que el espectador ya no sepa a quién creerle. Si lo logra, «En la zona gris» puede quedar como una de esas joyitas de acción veraniega para ver con pochoclo y la atención bien puesta. Si no, quedará como una postal bonita de Tenerife con dos estrellas muy bien vestidas corriendo detrás de un buggy. Habrá que esperar para saber en qué termina la apuesta, pero el reparto, el director y el lugar de rodaje ya garantizan, como mínimo, una función con buena vista.

“Las Islas Canarias funcionan en la película como un territorio bajo el control de un misterioso millonario, y eso convierte al archipiélago en el centro de una historia donde se cruzan conspiraciones, criminales y persecuciones.”Material de producción de «En la zona gris»
SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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