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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caminar, forcejear en casa y no postergar los controles: la fórmula de López Rosetti para llegar bien a los 70

El médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti propone una rutina gradual para preservar autonomía: caminatas, ejercicios de fuerza, alimentación mediterránea y vigilancia de la presión, el colesterol y el corazón. Advierte que mareos, dolor de pecho o falta de aire inhabitual son señales para detenerse y consultar.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 23 d
Caminar, forcejear en casa y no postergar los controles: la fórmula de López Rosetti para llegar bien a los 70

La cita es a las seis y cuarto de la tarde en el parque Centenario, ese que queda a pocas cuadras del bullicio del centro y donde, cuando baja un poco el sol de octubre, uno todavía puede ver a los chicos de la primaria pateando una pelota y a las chicas del barrio haciendo elongación sobre el pasto. Ahí, entre el ruido de los pájaros y alguna radio encendida, es donde me imagino a Daniel López Rosetti explicando lo que él repite cada vez que le preguntan cómo cuidarse: que no hace falta una proeza, sino una rutina, y que esa rutina hay que armarla de a poco, con lo que a cada uno le guste y le dure.

Empezar por lo posible y por lo que se disfruta

El médico clínico y cardiólogo parte de una idea sencilla: si la actividad no es agradable, no se sostiene, y si no se sostiene, no sirve de nada. Por eso sugirió elegir entre caminatas con amigos, tareas en el club barrial o grupos de baile, y empezar con una exigencia acorde con las posibilidades personales, pensando siempre en conservar la capacidad de desenvolverse de manera independiente a lo largo de los años.

Cuántos minutos de caminata y a qué ritmo

  • 150 minutos de caminata rápida por semana como meta recomendada.
  • Una distribución posible es dedicarle media hora, cinco días.
  • Sirve de referencia poder conversar sin quedarse sin aire.
  • Conviene repartir el esfuerzo y no concentrar todo en un solo día.

A esa caminata hay que sumarle trabajo muscular, dos o tres veces por semana, con opciones que se pueden hacer en casa: levantarse de una silla y volver a sentarse, flexiones contra una pared, bandas elásticas o cargas livianas. En personas mayores, dijo, este entrenamiento se conecta directamente con el tono muscular, el equilibrio y la autonomía cotidiana, es decir, con cosas tan concretas como levantarse de la cama sin ayuda o cargar las bolsas del supermercado sin que el cuerpo se queje.

La progresión, insistió, debe ser gradual, y conviene detenerse y consultar si aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o una falta de aire inhabitual. También señaló que la dificultad para respirar durante las tareas habituales es una señal de alarma que amerita una evaluación médica, más allá del estado físico o la edad.

Controles, descanso y vida social

Estas prácticas forman parte de un cuidado más amplio, donde el corazón y el cerebro comparten protagonismo porque ambos dependen del oxígeno y los nutrientes que viajan por la sangre. Por eso López Rosetti insistió en controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender la obesidad y alejarse del cigarrillo. A eso les sumó dormir bien y una alimentación de tipo mediterráneo, con verduras, frutas y legumbres, reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos.

En ese mismo esquema incluyó la audición, porque cuando se pierde se resiente la comunicación y se estrecha el contacto con los demás, justo lo que él defiende como un alimento clave para el ánimo y para la cabeza. La propuesta completa, así, no se queda en la camita o en la banda elástica: combina cuerpo, controles y vida social, con la idea de llegar a los setenta y más allá siendo lo más dueño posible de los propios pasos. Como diría cualquier abuela sensata de un barrio de Buenos Aires: no es magia, es no aflojar.

TG

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