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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Vuelve la Feria del Libro a Neuquén con diez días para perderse entre páginas, conversaciones y teatro al aire libre

La decimotercera edición abre este viernes en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque Central, con Reynaldo Sietecase, Alejandro Dolina, Guillermo Martínez y una batería de propuestas patagónicas para grandes y chicos.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 36 d
Vuelve la Feria del Libro a Neuquén con diez días para perderse entre páginas, conversaciones y teatro al aire libre

El sol de la mañana cae sobre las globas todavía cerradas del Parque Central de Neuquén, pero el movimiento ya se siente: acomodan estantes, prueban micrófonos y revisan programas mientras el viento patagónico arrastra hojas entre los stands que empezarán a poblarse de lectores desde este viernes. Yo voy llegando temprano, con el café en la mano y la libretita abierta, porque una vez más la Feria del Libro Marcelo Martín Berbel vuelve a la ciudad y promete transformar la rutina en otra cosa durante diez jornadas completas.

Una apertura que ya muestra la pulseada de la edición

La decimotercera edición se extiende del viernes 11 al sábado 20 de septiembre y reparte su actividad entre el Museo Nacional de Bellas Artes y las carpas instaladas en el Parque Central, con el lema Libros que transforman, una ciudad en movimiento. La grilla del primer día es apenas un anticipo de lo que viene: arranca con una novela histórica sobre la figura de Roca, sigue con un ensayo sobre educación emocional y un conversatorio sobre cuerpo e intimidad en la literatura, y suma la presentación de una investigación en ciencias sociales vinculada a derechos humanos, además de varias obras de autores patagónicos que vale la pena rastrear.

El sábado, según me cuentan los organizadores, la cosa sube de temperatura: Reynaldo Sietecase, vecino-periodista que se mueve como pez en el agua en estas canchas, presenta su nueva novela y Alejandro Dolina graba en vivo un episodio de su programa con músicos en escena, un clásico de cada año que suele convocar público de toda la región. También habrá un taller de encuadernación básica para mayores de 15 años, una charla sobre maternidad y discapacidad y la presentación de una novela infantil pensada para los más chicos del hogar.

Los nombres fuertes y la pulseada regional

A lo largo de los diez días la feria despliega una grilla que cruza figuras de peso nacional con la producción editorial del sur. Entre los invitados confirmados aparecen Guillermo Martínez, Mauricio Kartun, Martín Sivak, Pompeyo Audivert, Darío Sztajnszrajber, Soledad Barruti y Viviana Rivero, un seleccionado que asegura mesas de conversación para todos los gustos, desde el policial intelectual hasta el teatro, el ensayo filosófico y la crónica ambiental. A esa columna vertebral se suman autores y editoriales de la región que año tras año encuentran en la feria un punto de encuentro clave para mostrar novedades y sostener un circuito que, en estas latitudes, no siempre lo tiene fácil.

  • Presentaciones de libros y conversatorios con figuras como Guillermo Martínez, Sztajnszrajber y Soledad Barruti.
  • Espectáculos teatrales y propuestas para público adulto a lo largo de toda la semana.
  • Taller de encuadernación básica para mayores de 15 años y espacios de formación para docentes.
  • Narrativa infantil y actividades escolares pensadas para familias con chicos.
  • Stands de librerías y editoriales donde comprar y conocer las novedades del catálogo patagónico.

La propuesta para quienes van con chicos es de las más jugosas: narrativa infantil, actividades escolares durante los diez días y un puñado de presentaciones pensadas para arrancar lectores a edades temprinas. Los docentes, además, cuentan con espacios de capacitación específicos dentro del predio, una pata que la feria viene fortaleciendo edición tras edición y que esta vez se integra a la programación general.

Cuando el sol empiece a bajar sobre el Parque Central y la gente se acerque con los chicos de la mano, con carpetas de la escuela o con el ejemplar bajo el brazo para que se lo firmen, uno entiende por qué esta cita se ganó un lugar en la agenda neuquina. No es solo una vidriera de libros: es una excusa para conversar, para cruzarse con un autor que uno admira y para regalarse diez días en los que la ciudad, como dice el lema de este año, se pone en movimiento al ritmo de las páginas. Yo voy a volver el sábado a la grabación de Dolina, con la libreta y el mate, a ver qué encuentro esta vez para llevar a casa.

TG

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