Veinticuatro minutos de quilombo en Floresta: Lamolina cobró penal, lo bajó, y todos quieren entender qué pasó
El empate entre el Albo y el Tomba quedó tapado por una decisión arbitral que se dio vuelta a último momento. La Dirección Nacional de Arbitraje salió a aclarar cómo se gestó el cambio y descartó que haya mediado un celular.
A los 87 minutos, con todo el Floresta encima, Nicolás Lamolina señaló el punto del penal: falta de Zafarana sobre Axel Rodríguez y tarjeta roja para el defensor del Albo. Lo que siguió fue un papelón de esos que no se borran fácil.
Los jugadores del local se le fueron al humo al juez, gritaron que la infracción había sido afuera del área y, en medio del tumulto, alguno quiso mostrarle una imagen desde el celular. Lamolina dice que no quiso ni mirar la pantalla. El partido se cortó, el reloj corrió: veinticuatro minutos parado, con gente en la cancha, capitanes intentando poner paños fríos y el banco del Tomba masticándose la bronca.
La decisión final: tiro libre, no penal
Cuando el árbitro quiso reanudar, modificó la sanción. Adentro no quedó nada: la roja a Zafarana se mantuvo, pero la infracción se reconvirtió en tiro libre directo afuera del área. No hubo gol. Y el 0-0 se firmó con esa espina clavada para los mendocinos.
Es cierto que antes, en el mismo partido, Lamolina ya le había concedido un penal al Tomba que Martín Pino falló. También era errado. Así que el cierre tuvo un guión kafkiano: dos penas máximas otorgadas, ninguna convalidada.
El comunicado oficial de la Dirección de Arbitraje
Al día siguiente, la Dirección Nacional de Arbitraje difundió un comunicado firmado por Federico Beligoy para terminar con las especulaciones. El texto es claro: la jugada se resolvió por lo que le informó el asistente Agustín Méndez, que estaba ubicado en línea perpendicular al área de meta.
“Según el comunicado, Méndez le transmitió al árbitro que la falta existió, pero que ocurrió por fuera del área penal. Además, el escrito rechaza de plano las versiones que atribuían la resolución a dispositivos celulares o a cualquier información externa al equipo arbitral.”Dirección Nacional de Arbitraje
El propio Lamolina, minutos después del partido, dio su versión ante los medios. Reconoció que en primera instancia vio juego brusco grave y que la acción le pareció en la línea, pero que Méndez le advirtió que estaba al límite y que no estaba seguro del penal. Sobre el celular, dijo textual: no quise que me mostraran esa imagen. Solo me apoyé en mi asistente.
Un debate que vuelve a la Primera Nacional
El reglamento de la división es taxativo: no hay VAR y los árbitros tienen prohibido consultar imágenes externas o recibir datos por medios tecnológicos ajenos al equipo arbitral. Por eso, más allá del acierto final de bajar el penal, lo que quedó en evidencia es el límite fino con el que se maneja la justicia deportiva en el ascenso: sin tecnología oficial, todo se resuelve en conversación entre el referí y sus asistentes, con 22 tipos gritándole encima.
El episodio reabrió, una vez más, la discusión de siempre: hasta dönde puede llegar la improvisación cuando el ojo humano falla en una jugada que define un partido, una zona del torneo o un promedio. Mientras tanto, en Floresta, el Albo se conformó con un punto que sigue valiendo como oro en la pelea de abajo. Y el Tomba, con la bronca lógica, ya piensa en el próximo rival para sacarse esta espina que dejó veinticuatro minutos de suspenso y ningún gol.
