Una isla, un crimen y la sombra de Sherlock Holmes: llega «El problema final», la nueva apuesta de Netflix
José Coronado se mete en la piel de un Holmes cinematográfico en esta miniserie de cuatro capítulos dirigida por Félix Viscarret y basada en la novela de Arturo Pérez-Reverte. La historia arranca con un asesinato en una isla incomunicada en 1959 y navega con humor y guiños al cine clásico de detectives.
Me imagino la escena antes de verla: una isla azotada por el viento, la línea telefónica cortada y un cuerpo que aparece cuando todavía no terminó de oscurecer. Esa es la postal con la que arranca «El problema final», la nueva miniserie de Netflix que adapta una novela de Arturo Pérez-Reverte y que desde ya se perfila como una de las ficciones cortas más atractivas del año para los amantes del misterio con aroma clásico.
Un actor atrapado entre Holmes y la vida real
El protagonista, interpretado por José Coronado, es un actor que en su momento alcanzó fama mundial por haber encarnado a Sherlock Holmes en la pantalla. Esa es la mochila que carga el personaje cuando llega a la isla: un Holmes de Hollywood ya sin contrato, citado a una reunión de viejos colegas del género y, de golpe, envuelto en un asesinato que parece sacado de uno de los guiones que él mismo protagonizó.
- Una investigación cerrada en cuatro episodios, ideal para ver de una sola sentada.
- Una ambientación en 1959 con estética y diálogos que homenajean al cine clásico de detectives.
- Un guiño cinéfilo desde el nombre del protagonista, que evoca a Basil Rathbone, el Holmes más icónico del cine.
- Un equilibrio entre el suspenso del crimen y los intercambios entre personajes, con espacio para el humor.
- Una dirección de Félix Viscarret y guiones de Alberto Macías, Carlos Molinero y Marisol Farré.
Las aperturas de cada capítulo muestran a Coronado dando vida al detective de Conan Doyle, con gabardina, pipa y deducción afilada, como si la serie nos recordara de dónde viene su personaje antes de soltarlo en el verdadero misterio. Esa puerta de entrada es un hallazgo narrativo: le sirve al espectador que conoce la saga y le marca la cancha al que se acerca por curiosidad.
La acción ocurre en 1959, en una isla que queda incomunicada por unas horas a raíz de una tormenta. En ese aislamiento forzoso conviven un puñado de invitados vinculados al mundo del cine y la literatura de misterio, y el crimen que irrumpe obliga a empezar a tirar del hilo. Como en toda buena historia de cuarto cerrado, las sospechas se reparten, las coartadas se tambalean y el protagonista va aplicando sobre los demás ese ojo clínico que alguna vez usó para resolver casos en la ficción.
El vínculo con Holmes no se queda en la nostalgia cinéfila. Los diálogos tienen ese registro del cine de detectives de los años cuarenta y cincuenta, las formas de hablar y de moverse de los personajes respiran esa época y la serie se permite, incluso, soltar alguna sonrisa en medio del suspenso, algo que le saca solemnidad sin romper el clima.
Una ficción breve para ver de corrido
Con apenas cuatro capítulos, «El problema final» es de esas series que se disfrutan como una novela larga en una tarde de lluvia. Tiene un marco temporal preciso, un protagonista con un pasado atractivo y una resolución que, según promete la propuesta, cierra el misterio sin dejar cabos sueltos. Para quienes peinamos canas y crecimos viendo películas de intriga, hay algo muy placentero en volver a ese ritmo de pesquisa, deducción y revelation final al estilo de las viejas adaptaciones.
Si tengo que ser honesta, lo que más me enganchó de esta primera vuelta es la mezcla de cosas que propone: un caso para resolver, un personaje que carga con el peso de haber sido Holmes, una isla como escenario único y un tono que se permite el guiño sin caer en el pastiche. Creo que Pérez-Reverte, Viscarret y Coronado encontraron un punto justo entre el homenaje y la historia propia, y eso, en un género tan transitado como el policial, no es poca cosa.
“Les dejo la pregunta para ustedes, que son los que más saben: cuando se sientan frente a una serie de misterio como esta, ¿qué los atrapa más, el rompecabezas de la investigación o los personajes que lo rodean?”Sofía Agüero
