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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una IA se metió en la cocina del embrión y aprendió a leer las recetas que le dicen a cada célula qué tiene que ser

El sistema IRIS, creado por un equipo del Instituto Whitehead, descifra los mensajes químicos del desarrollo embrionario y ya anticipa cómo se forman el corazón, los pulmones, los músculos y el sistema nervioso. También sirve para cultivar mejor tejido pulmonar en el laboratorio, algo que ilusiona a los investigadores que estudian asma y fibrosis.

Por Emanuel ChayleTecnología · · hace 36 d
Una IA se metió en la cocina del embrión y aprendió a leer las recetas que le dicen a cada célula qué tiene que ser

¿Puede una máquina leer la conversación química que mantiene vivo a un embrión? Sí, y de hecho ya lo hace. Se llama IRIS y la creó un equipo del Instituto Whitehead, dependiente del MIT, la universidad más tecnológica de Cambridge, Massachusetts. Lo que hace esta inteligencia artificial es lo que cualquier padre curioso intentaría al ver una ecografía: tratar de entender qué le dicen las células a las células mientras el cuerpo se está armando.

El planteo de base es sencillo y a la vez enorme. Durante las primeras semanas de vida, cada célula recibe mensajes químicos que funcionan como instrucciones de fábrica: acá te convertís en neurona, allá en músculo, más allá en parte del pulmón. Esos mensajes llegan en combinaciones precisas, como una receta con cantidades exactas. Cambiá un miligramo de una de esas señales y el plato sale distinto. IRIS aprende a leer esa receta completa, no un ingrediente aislado.

¿Qué es eso del aprendizaje por transferencia y por qué importa en la vida del Valle?

IRIS usa una técnica llamada aprendizaje por transferencia, una sigla técnica que traducida al barrio suena así: primero aprendés a manejar un Fiat en calle angosta y después te subís a una ruta con una autobomba y te arreglás. La idea es entrenar al sistema con un tipo de señal química en un grupo de células y, después, mandarlo a leer señales parecidas en tejidos distintos, incluso en aquellos que jamás vio durante el entrenamiento.

“Pensá en los asistentes de voz tipo Siri, que se entrenan básicamente en inglés y después usan esa base para reconocer otros idiomas. Con IRIS pasa lo mismo: aprende una señal en un contexto y la identifica en cualquier otro.”Pulin Li, investigadora del Instituto Whitehead y profesora de biología del MIT

Para construir el mapa, los investigadores trabajaron con células madre de ratón y de humano, esas que todavía no se decidieron qué quieren ser. Activaron y apagaron seis señales químicas distintas, las combinaron de a miles y fueron anotando cómo respondía cada célula, qué genes encendía, cuáles apagaba. Con toda esa información armaron una especie de tabla con dos columnas: combinación de señales por un lado, destino celular por el otro. Es como cruzar el Excel del almacenero con el del laboratorio.

¿Y funciona, o es otro video de marketing tecnológico?

Lo más jugoso, para mí, es lo último. No alcanza con saber cómo se forma un pulmón: hay que poder fabricarlo afuera del cuerpo para estudiarlo, testear drogas y, eventualmente, pensar en trasplantes. IRIS ya demostró que sirve para eso. Habrá que ver cuánto tarda el sistema en pasar del ratón al paciente real y qué tan robustas son sus predicciones cuando los tejidos son de personas grandes y dañadas, no de embriones sanos.

Igual, el avance es de esos que uno mira y piensa: estamos un poco más cerca de entender el instructivo completo con el que se arma un ser humano. Todavía falta, pero la máquina ya está leyendo el manual. Veremos.

EC
Emanuel ChayleTecnología

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