Una experiencia en lo alto de Pinheiros: once pasos de carne que cruzan la frontera y se cocinan frente a tus ojos
El Asador, la propuesta íntima de Nunes Parrilla en San Pablo, reúne en dos horas cortes argentinos, uruguayos y brasileños en un menú cerrado para diez comensales. Un viaje guiado por el cocinero Pedro Nunes, con empanada, molleja y hasta panqueques con dulce de leche caramelizados a las brasas.
Si alguna vez te cruzaste el Río de la Plata y extrañaste un buen asado, te cuento que en lo alto de un restaurante del barrio de Pinheiros, en San Pablo, hay una mesa pensada justo para vos. Funciona en el primer piso de Nunes Parrilla, sobre la calle Rua Padre Carvalho 231, y se llama El Asador. Es un espacio chico, apenas para diez personas, donde la carne deja de ser una opción del menú y se convierte en un recorrido de once platos que se cocinan delante tuyo durante dos horas.
El responsable es Pedro Nunes, un cocinero que se formó en la tradición del churrasco del sur de Brasil y que en 2022 abrió la parrilla con la idea de hacer algo distinto. Mientras abajo la carta ofrece doce cortes argentinos y clásicos como choripán, empanadas y provoleta, arriba la propuesta cambia: un menú cerrado, con reserva previa, donde Nunes va explicando de dónde viene cada carne y cómo la trabaja.
Un recorrido por tres países
La gracia de El Asador es que en una misma mesa conviven Argentina, Uruguay y Brasil, con cortes y preparaciones que cambian el ritmo de la comida. De Argentina llegan dos estrellas fuertes: un corte wagyu que se sirve con palmito asado y un bife Angus acompañado por milhojas de papas y chimichurri. De Uruguay entran una carne para estofado y una costilla Hereford que se presenta con humita andina. Y para que el trío sea completo, Brasil aporta un ejemplar de Nelore.
Antes de los fuegos fuertes, la experiencia arranca con una empanada de carne que pasa primero por fritura y después por la parrilla, y con un cóctel bien rioplatense que mezcla limón brasileño, fernet e infusión de yerba mate uruguaya. El medio del menú suma combinaciones más audaces: un tartar de flat iron con piel seca de salmón, yema y especias; panceta laqueada; y una molleja que es de esas cosas que en Buenos Aires se pelean de a pares.
- Cóctel de bienvenida con fernet, yerba mate y limón brasileño.
- Empanada de carne con fritura y pasada por parrilla.
- Morcilla con queso brie y miel sobre pan.
- Tartar de flat iron con piel seca de salmón, yema y especias.
- Panceta laqueada y molleja.
- Wagyu argentino con palmito asado.
- Bife Angus con milhojas de papas y chimichurri.
- Costilla Hereford uruguaya con humita andina.
- Estofado de carne.
- Nelore de Brasil.
- Panqueques con dulce de leche caramelizado a las brasas, helado y mermelada de frutos rojos.
“Después de probar cortes de los tres países, me quedo con el bife ancho con hueso argentino, al que también llaman rack de ojo de bife, por su terneza inigualable y su equilibrio de sabor.”Pedro Nunes, cocinero y dueño de Nunes Parrilla
Qué tener en cuenta antes de ir
Como precio de referencia, te digo que las experiencias cerradas de menú degustación en San Pablo suelen moverse en un rango alto, y El Asador no es la excepción: conviene reservar con anticipación y consultar el valor actualizado por persona al reservar. La buena noticia es que la reserva se gestiona directamente en el restaurante y se habilita cada mes, así que hay que estar atento al calendario para conseguir lugar.
El segundo piso es chico y se llena rápido, por eso la experiencia es íntima y el ambiente, bien brasilero. Si querés una alternativa menos conocida dentro del mismo local, abajo funciona Nunes Parrilla, con su carta de cortes argentinos al estilo clásico y opciones más accesibles para quien solo quiera pasar a comer sin compromiso de reserva. Y si tu plan es conocer Pinheiros, el barrio es de los más agradables para caminar, con bares y cervecerías a pocas cuadras.
En cuanto a la mejor época para ir, San Pablo tiene clima amable casi todo el año, pero los meses de otoño y primavera, entre abril y junio y entre septiembre y noviembre, suelen ser los más cómodos para moverse por la ciudad sin el calor pesado del verano ni la humedad del invierno. Si te copa la idea, andá con tiempo: la mesa es para diez y los cupos vuelan.
