Una canción, una sala de espera y una despedida que todavía duele: el recuerdo de Rocío Igarzábal para Ernestina Pais
A casi tres meses de la tragedia que sacudió al mundo del espectáculo, la actriz y amiga de Pais contó una historia que la dejó sin palabras: una desconocida empezó a cantar a los gritos el tema de Julieta Venegas que las dos habían compartido entre lágrimas en el auto.
Hay imágenes que se te quedan grabadas para siempre y que, cuando alguien te las vuelve a contar, te erizan la piel como si las estuvieras viviendo en ese mismo instante. Imaginate una sala de espera cualquiera de un centro médico de Buenos Aires, con esa luz blanca que siempre parece un poco más triste que en cualquier otro lado, con el ruido tibio del aire acondicionado de fondo y unas cuantas sillas de esas de plástico duro color beige que todos conocemos. En una de ellas está sentada Rocío Igarzábal, todavía con los ojos hinchados y el pecho apretado, esperando que la llamen para hacerse un espinograma. Son las primeras horas de un lunes de fines de junio, apenas tres días después de que un tren se llevó puesto a Ernestina Pais en San Isidro, cuando iba camino al teatro para hacer la función que compartían semana tras semana.
Lo que pasó en esa sala es de esas cosas que, si te las cuentan en una mesa de bar, te costaría mucho trabajo creer que son reales. Pero pasó, y lo contó la propia Rocío en un programa de radio el 4 de septiembre, con la voz entrecortada y avisando de entrada que el corazón ya le latía fuerte antes de empezar a hablar. Antes de ese lunes, Rocío había atravesado meses de gira junto a Ernestina con la obra que las juntó como elenco y, sobre todo, como amigas. En uno de esos viajes de vuelta del teatro, en el auto, con el paisaje nocturno pasando por la ventanilla y las dos todavía con la adrenalina de la función encima, las dos terminaron cantado a los gritos Todo está aquí, ese tema del MTV Unplugged de Julieta Venegas que a Rocío siempre le había gustado especialmente y que hasta le sirvió de inspiración para componer una canción dedicada a su hija, que va a formar parte de un disco que la actriz tiene previsto para el año próximo.
Una extraña, un chico y una melodía imposible
Ese lunes 29 de junio, mientras Rocío esperaba su turno, una señora mayor se le acercó, la reconoció y le contó algo que le partió el alma todavía un poco más: su hijo había sido una de las últimas personas en estar al lado de Ernestina en los minutos finales después del accidente, y estaba muy golpeado por todo lo que había visto. Cuando a Rocío la llamaron por fin para entrar al estudio, otra mujer, sentada a varios asientos de distancia y con un nene chiquito al lado, empezó a cantar a todo volumen y en voz bien alta justamente esa canción, Todo está aquí, como si la hubiera escuchado en su cabeza y la hubiera largado al mundo sin pedir permiso. Rocío se quedó paralizada.
“Se me erizó la piel. Yo sentí que me estaba diciendo que ella estaba bien.”Rocío Igarzábal
Ernestina Pais murió el 26 de junio en San Isidro, atropellada por un tren cuando se dirigía al teatro para hacer la función que protagonizaba junto a Rocío. Las dos habían construido una amistad muy cercana durante ese trabajo en escena, con todo lo que eso implica: ensayos, giras, cenas después de cada función y, claro, esos viajes en auto donde se cruzan confidencias y canciones que terminan marcando para siempre.
- La canción Todo está aquí, del MTV Unplugged de Julieta Venegas, era una de las favoritas de Rocío Igarzábal y la había inspirado a componer un tema para su hija.
- Rocío y Ernestina la cantaron a los gritos en el auto, en uno de los viajes de vuelta del teatro, con mucha emoción y mucho llanto.
- Tres días después del fallecimiento de Ernestina, en una sala de espera, una mujer mayor le contó a Rocío que su hijo había sido una de las últimas personas en estar con ella en el momento del accidente.
- Otra mujer, sentada a varios asientos de distancia y con su hijo pequeño al lado, empezó a cantar Todo está aquí en voz alta.
- Desde ese momento, la música de Julieta Venegas tomó un lugar nuevo en la vida de Rocío, asociada para siempre al recuerdo de su amiga.
Yo no estuve en esa sala de espera y, sin embargo, mientras escribo esto me imagino perfectamente la escena y se me mojan los ojos. Seguramente a vos te pasó algo parecido alguna vez: una canción que aparece en el momento justo, una coincidencia que no parece coincidencia, una especie de mensaje que alguien, en algún lugar, te manda sin saber que te lo está mandando. A mí me gusta pensar que la música es, muchas veces, el idioma que usamos para decir las cosas que con palabras no nos animamos a pronunciar. Y que Ernestina, de alguna manera, eligió una canción de Julieta Venegas para despedirse de su amiga en una sala de espera cualquiera de Buenos Aires. O quizás fue al revés. Quién sabe. Lo cierto es que Rocío se fue de ahí con el corazón un poco roto y un poco entero a la vez, y eso, en los tiempos que corren, ya es muchísimo.
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