Un segundo pulso del invierno: las guardias pediátricas se colmaron y los bebés son los más expuestos
Entre fines de julio y principios de septiembre, las consultas de urgencia por enfermedades respiratorias en chicos casi se triplicaron en la provincia. El Virus Sincicial Respiratorio volvió a ser el gran protagonista de la temporada y dejó a los menores de un año en el centro de la preocupación.
Lo cierto es que esta vez llegó más tarde de lo que muchos imaginaban, cuando ya parecía que el invierno se iba y la rutina volvía a acomodarse en los barrios. Pero el segundo pico respiratorio apareció igual, silencioso y persistente, y volvió a saturar las guardias pediátricas de toda la provincia en cuestión de semanas. Lo que arrancó como un goteo molesto de mocos y tos se transformó, en apenas cinco semanas, en un aluvión: las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias en niños pasaron de 561 a 1.612 por semana, un salto del 187% que dejó a más de un equipo de salud trabajando al límite y a muchas familias sin dormir, pendientes del termómetro y del saturómetro, como me confesaba esta semana Daniela, desde su casa de Lanús, mientras le controlaba la fiebre a su nene de once meses.
Un virus conocido, pero igual de peligroso para los más chicos
Porque el gran responsable de este repunte es un viejo conocido de cada invierno, el Virus Sincicial Respiratorio, al que todos los años le solemos echar la culpa de las noches sin dormir pero al que, en realidad, no siempre le prestamos la atención que merece. En los mayores y en los chicos grandes suele comportarse como un resfrío común, con congestión, tos y algo de malestar general; el problema empieza cuando el virus se cruza con un bebé, sobre todo con un recién nacido o con un menor de un año, donde puede bajar hasta los bronquios y transformarse en una bronquiolitis o en una neumonía. Y ahí es donde la cosa se pone seria, porque son los más pequeños los que terminan ocupando camas, los que necesitan oxígeno y los que quedan con mayor riesgo de arrastrar, más adelante, episodios recurrentes de sibilancias y asma, algo que las madres y los pediatras vienen denunciando desde hace rato.
- Las consultas pediátricas de guardia por causas respiratorias se multiplicaron por casi tres en cinco semanas: de 561 a 1.612 atenciones semanales.
- El total de atenciones respiratorias, sumando adultos y chicos, también se duplicó: pasó de 1.620 a 3.339 en el mismo período.
- El primer pico del año había sido en la semana 21, con 4.431 consultas, cuando la influenza era la gran protagonista.
- Ahora el actor principal es el Virus Sincicial Respiratorio, que pega más fuerte en bebés y menores de un año.
- La principal complicación es la bronquiolitis, que puede derivar en neumonía y dejar secuelas respiratorias a futuro.
- El comportamiento en dos picos se repitió respecto de 2024, lo que confirma un patrón estacional que ya no sorprende a los especialistas.
Una vacuna gratuita para embarazadas que puede cambiarlo todo
Frente a este escenario, el ministerio de Salud provincial volvió a poner sobre la mesa una herramienta que, en teoría, está al alcance de la mano y que sin embargo sigue siendo bastante desconocida para buena parte de la población: la vacuna contra el VSR, que se aplica de manera gratuita a las personas gestantes de entre 32 semanas y 36 semanas y media de embarazo. La lógica es sencilla y, a la vez, bastante hermosa, porque la dosis no protege tanto a la madre sino que le transfiere anticuerpos al bebé antes de que nazca, y eso le permite llegar al mundo con un escudo para los primeros seis meses de vida, justo cuando es más vulnerable y cuando una bronquiolitis puede terminar en terapia intensiva. Aun así, la cobertura todavía no es la esperada y son muchas las familias que llegan a la guardia sin saber que esa oportunidad existía.
Mientras tanto, en los barrios la postal se repite: pediatras que alargan su jornada, salas de espera desbordadas y madres y padres que alternan el trabajo con el cuidado de un nene que no para de toser. Como me decía María, del barrio de Once, mientras esperaba el turno en la guardia con su beba de cuatro meses en brazos, uno no termina de entender por qué el frío se va pero los virus se quedan, y lo único que quiere es que la nena respire bien y vuelva a dormir toda la noche. Y es ese, en definitiva, el deseo que une a miles de familias chaqueñas en medio de este segundo pulso del invierno: que la curva empiece a bajar, que las guardias vuelvan a tener aire y que los más chiquitos puedan, de una vez, atravesar la temporada sin pagar el precio más alto.
