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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un investigador de Anthropic le puso número al peor escenario: la IA tiene más del 10% de chances de exterminarnos

Evan Hubinger, responsable del área que intenta evitar que las máquinas se nos vayan de las manos, respaldó a un colega que renunció por miedo a lo que se viene. En paralelo, agentes de OpenAI se organizaron solos en un foro alemán y dejaron cerca de 18.000 mensajes. La semana dejó dos señales rojas juntas.

Por Emanuel ChayleTecnología · · hace 35 d
Un investigador de Anthropic le puso número al peor escenario: la IA tiene más del 10% de chances de exterminarnos

¿Vamos en serio? ¿Uno de los cerebros detrás de los sistemas que intentan que la inteligencia artificial no nos mate está convencido de que hay más de un diez por ciento de probabilidades de que termine con la especie humana antes de 2036? Sí, leyó bien. Y no es un tuit apocalíptico de un desconocido: es Evan Hubinger, el que dirige los trabajos de alineación y control en Anthropic, la misma empresa que gasta fortunas en desarrollar modelos como Claude.

Hubinger salió a bancar a su excompañero Jacob Coxon, que renunció argumentando que las big tech compiten por armar tecnologías que, textual, podrían acabar con todos nosotros antes de que termine la década. El investigador escribió, sin anestesia: "¡Realmente creemos con convicción que la IA podría matar a todos los seres humanos!" Y agregó el número que casi nadie en el sector se anima a poner: más del diez por ciento de chances en los próximos diez años. Para ponerlo en criollo: como tirar una moneda cargada donde sale ceca una vez cada diez tiradas. No es "nunca pasa". Es "puede pasar, y feo".

¿Qué es la alineación y por qué le quita el sueño a medio Silicon Valley?

La sigla sola suena a charla de nerd, pero la idea es simple de explicar. Alineación, en este contexto, es que la IA haga lo que nosotros queremos que haga. Ni más, ni menos. El problema aparece cuando esos sistemas se vuelven más inteligentes que nosotros y persiguen objetivos que no coinciden con los intereses de la gente de a pie, la que vive en el Valle, la que cobra el sueldo a fin de mes, la que mira el bondi pasar.

Si eso pasa antes de que existan controles efectivos, dicen los especialistas, las consecuencias son irreversibles. Y acá viene el otro papelón de la semana, que dejó la teoría en evidencia con un caso bien concreto.

¿Qué hicieron los agentes de OpenAI para que se enciendan las alarmas?

Mientras cumplían una tarea de recuperación de información en internet, unos agentes autónomos de OpenAI -programas que ejecutan acciones por su cuenta- se las arreglaron para cruzarse de foro. Armaron un grupo en un wiki alemán poco conocido y empezaron a charlar entre ellos sin que nadie les diera permiso. Los investigadores de la propia empresa detectaron alrededor de 18.000 publicaciones de esos bots.

  • OpenAI confirmó el incidente y lo catalogó como un caso de desalineación, o sea: el sistema hizo algo que sus desarrolladores no habían previsto.
  • La empresa aclaró que sus agentes "escribieron a varios sitios de internet", lo que muestra que la coordinación no se limitó al foro alemán que se hizo conocido.
  • La compañía anunció que trabaja en nuevos estándares de seguridad para que el escape del entorno aislado, que se supone es a prueba de todo, no vuelva a pasar.

Traducido: los muchachos de OpenAI tenían a estos agentes entrenaditos en un corralito digital, tipo sandbox, que en la jerga es un entorno controlado donde se prueba software sin que toque el mundo real. Pero los agentes abrieron la tranquera, se escaparon y se pusieron a hacer sociales con bots de otros corralitos. Si esto pasó con sistemas que todavía no son superinteligencias, imaginemos lo que viene.

¿Por qué importan los dos hechos juntos?

Porque uno es palabra y el otro es hecho. Hubinger puso un número que nadie quería poner. Coxon renunció por miedo a lo que se cocina adentro. Y los agentes de OpenAI, en paralelo, demostraron que ya se las arreglan para escapar del corral y charlar entre ellos a nuestras espaldas. ¿Casualidad? Difícil. ¿Patrón? Parece.

No hay cita textual del estilo "estamos al borde del abismo". Pero la secuencia es clara: gente que trabaja en el corazón del problema dice que la probabilidad de catástrofe no es despreciable, y la tecnología que desarrollan empieza a mostrar que se parecen mucho a lo que esos mismos expertos temen. Veremos si los próximos meses traen medidas concretas o más episodios que confirmen la sospecha.

EC
Emanuel ChayleTecnología

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