Treinta kilómetros de cráteres en la Ruta 40: el tramo entre Junín de los Andes y Zapala que nadie quiere volver a pisar
El corredor que cruza la provincia de Neuquén acumula pozos profundos, cubiertos de agua después de las últimas lluvias y repartidos a lo largo de una treintena de kilómetros. Quienes lo transitan con regularidad relatan cubiertas reventadas, roturas mecánicas y la decisión de dejar el auto en casa la próxima vez.
El viento del mediodía sopla de costado sobre la Ruta 40 cuando uno se acomoda en la banquina, a la salida de Junín de los Andes, con la intención de llegar a Zapala. La calzada, sin embargo, no ayuda: en los primeros kilómetros que siguen al asfalto todavía parejo aparecen los primeros pozos, chicos al principio, después cada vez más hondos, más difíciles de calcular y, sobre todo, más peligrosos porque las lluvias de las últimas semanas los dejaron llenos de agua quieta, igual que una trampa tapada con un charco. Son alrededor de treinta kilómetros atravesados por un deterioro severo, con hundimientos que no se pueden esquivar sin reducir la marcha casi a paso de peatón, y que vienen castigando a los vehículos desde hace rato, según cuentan los viajeros que conocen el tramo al dedillo.
