Tini, en El Salvador, le puso voz a un dolor que muchos callan: "Yo pasé por una depresión diagnosticada"
En medio de su gira FUTTURA, la cantante detuvo el recital y habló con el público sobre su salud mental, su tratamiento con psiquiatra y psicóloga, y el proceso creativo de "Un mechón de pelo". También pidió a quienes atraviesen algo parecido que pidan ayuda y se den "una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad".
Me imagino la escena y casi la puedo respirar: el estadio a oscuras, miles de celulares encendidos como pequeñas luciércitas, y Tini Stoessel frenando de golpe la coreografía para mirar al frente, con la voz un poco más baja de lo habitual, y abrirse como se abre alguien cuando ya no puede seguir guardándose lo que siente. En su paso por El Salvador con la gira FUTTURA, la artista argentina transformó un show en una conversación íntima con su público y habló por primera vez en un escenario sobre un tema que, según sus propias palabras, todavía carga con la etiqueta de tabú: la salud mental.
Yo vengo siguiendo a Tini desde sus tiempos en la televisión y la vi crecer entre giras, grabaciones y portadas, así que cuando escuché el audio me golpeó fuerte, porque no es fácil pararse frente a un estadio colmado y decir lo que ella dijo. La cantante confesó que atravesó una depresión diagnosticada y que el proceso continúa hasta hoy, con acompañamiento profesional. "Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga", expresó desde el escenario, en un tramo que rápidamente empezó a circular en redes sociales y a replicarse entre fans y colegas.
Las redes que la sostienen
Lo que más me conmovió fue la parte en la que dejó de hablar de médicos y empezó a hablar de gente, porque muchas veces nos olvidamos de que un tratamiento no es solo ir a una consulta sino también tener a quién llamar cuando el silencio pesa. Tini mencionó a sus amigas de toda la vida, a su equipo de prensa que la acompaña desde hace años y al propio público como pilares centrales de su recorrido. "A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes", dijo, y esa enumeración simple, casi casera, fue el momento más fuerte de la noche para mí, más que cualquier efecto de luces.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, durante su show en El Salvador
El álbum como espejo
La artista vinculó directamente esa etapa personal con la grabación de "Un mechón de pelo", el álbum que editó en 2024 y que para ella funcionó como una especie de diario abierto. Contó que cuando decidió publicarlo tuvo dudas, porque implicaba mostrar capas de su intimidad a las que no estaba acostumbrada. "No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir", explicó sobre la decisión de poner esos temas en un proyecto que después se convertiría en banda de sonido de muchas personas.
Antes de que el show retomara su ritmo, Tini dejó una frase que me parece de las más lúcidas que escuché en mucho tiempo sobre cualquier tema que no sea música, y que vale la pena repetir despacio: "Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando." Dicha así, sin anestesia, esa sentencia no es un llamado al individualismo sino casi lo contrario: es la confesión de quien entendió que el cariño de los demás sirve, y mucho, pero que la decisión de levantarse una mañana más y volver a intentarlo es, en última instancia, propia.
Si me permiten una opinión en primera persona, les digo que esta clase de gestos me reconcilian un poco con la idea de los recitales como algo más que un listado de hits cantados a grito limpio. A sus 28 años, con una carrera que lleva más de media vida en exposición pública, Tini eligió bajarse del pedestal por un rato para contar algo que le puede estar pasando a cualquiera de los que la miraban desde la tribuna, y eso, lejos de debilitarla, la hace más grande. Ojalá que este tipo de palabras se reproduzcan tanto como las coreografías: en un país y una región donde todavía cuesta pronunciar la palabra psiquiatra sin bajar la voz, escuchar a una de las artistas más convocantes del momento decir "yo voy a mi psicóloga" sin rodeos es, en sí mismo, un acto de salud pública.
